Febris romana En la antigua Roma, la diosa Febris era la advocación de aquello que su propio nombre en latín indica, fiebre. De este modo, se invocaba su presencia para combatir a la fiebre y los males físicos vinculados con algunas enfermedades que traía consigo. Por consiguiente, Febris era también la divinidad de la malaria. El motivo tenía que ver con que en algunas zonas pantanosas del sureste de la primitiva Roma, las lagunas Pontinas, se encontraban gran cantidad de mosquitos y desde un inicio se realizaron obras arquitectónicas para combatir la insalubridad de la zona. Precisamente la primera cloaca máxima, destinada a drenar la región, se atribuye a época…