Cuando sube la Febris

Febris romana

El jardín de Ninfa inmerso en los pantanos citados, antes de la reforma de Mussolini. Fuente: Wikipedia.

En la antigua Roma, la diosa Febris era la advocación de aquello que su propio nombre en latín indica, fiebre. De este modo, se invocaba su presencia para combatir a la fiebre y los males físicos vinculados con algunas enfermedades que traía consigo. Por consiguiente, Febris era también la divinidad de la malaria. El motivo tenía que ver con que en algunas zonas pantanosas del sureste de la primitiva Roma, las lagunas Pontinas, se encontraban gran cantidad de mosquitos y desde un inicio se realizaron obras arquitectónicas para combatir la insalubridad de la zona. Precisamente la primera cloaca máxima, destinada a drenar la región, se atribuye a época del rey Tarquinio el Viejo y la última gran obra es de época de Mussolini. Tampoco es casual que el templo más antiguo que tuvo en Roma se encontrase en esta zona en el entorno del Velabrum y el Palatino. Por tanto, no es de extrañar que Febris estuviera vinculada con la enfermedad y muerte desde sus inicios.



Origen oscuro

Presenta un origen extremadamente oscuro y antiguo al considerarse un numen de carácter maléfico. Resulta complejo de definir el término numen, pero hacía referencia a las entidades divinas asociadas a lugares u objetos en la primitiva religión romana. Así, formaba parte de la originaria religión animista. Al mismo tiempo hacía referencia a la propia esencia divina, al nombre, su poder, su deseo, su voluntad, que evolucionaría más allá de la asimilación divina, pasando a una referencia a cierta emanación de los objetos o las personas, destacando la figura de los emperadores.

Mosaico del mes de Febrero. Procedente de El Djem (Túnez), s. iii d. C. Museo arqueológico de Susa. Fuente: venividivisit.org.

Así, el numen de un emperador estaba vinculado con la divinidad imperial, pero no era el propio emperador como dios. En cualquier caso, el término numen procede del pasado más remoto y oscuro de Roma, y todas las divinidades cuyo origen está relacionado con un numen permiten reconocerlas como primitivas.

Divinidad etrusca Februus

Precisamente, este origen arcaico podría encajar con la idea de que Febris es una continuación o romanización de la divinidad etrusca Februus. Hay que tener en cuenta que muchas divinidades romanas, sobre todo las más antiguas, pudieron tener un equivalente en el ámbito etrusco, por los lazos culturales y de dominación política. De tal manera que parece haber una conexión no solamente nominal entre ambas divinidades. La dificultad para configurar una continuidad directa estriba en la falta de datos sobre la religión etrusca y todo su universo. Ahora bien, las atribuciones religiosas de Februus pueden demostrar una aproximación. Se trataba de un dios de la muerte (se sincretizó con Plutón y el inframundo) y la purificación (Februa), siendo su mes febrero y februalia su festividad. Estas son las fiestas de la purificación, cuando mediante rituales y sacrificios se expiaban los pecados.  Precisamente Februus, dada su antigüedad, pudo ser la personificación de todo el proceso ritual.



La purificación

El desarrollo de la purificación podría ser el punto de conexión con Febris, ya que como personificación del estado enfermizo que lleva a su manifestación, la gente acudía a sus templos, llegó a tener hasta tres en la Urbs según Valerio Máximo (II, 5,6), para solicitar la curación. Este proceso por el cual se diviniza la enfermedad, para hacer frente a la misma o protegerse de ella, fue un fenómeno muy extendido en Roma y en toda la Antigüedad, tanto que autores como Cicerón o Plinio lo criticaron abiertamente, al considerarlo como manifestaciones religiosas inadecuadas. Precisamente hablando de los templos de Febris en Roma, uno de ellos, el establecido en la meseta del Esquilino, se encontraba próximo a un

Estatua de Juno, s. ii d. C., París (Museo del Louvre)
Fuente: Wikipedia

cementerio donde se enterraban esclavos y gente humilde. Por tanto, vemos otra relación con Februus a través de la muerte.

La purificación relacionada con espacios insanos (cementerios o pantanos) o con curación de dolencias está presente en la figura de Febris. Precisamente, en la cabecera del Quirinal, lugar donde se producían manantiales, había otro templo. Estando el tercero en el entorno del Palatino. Independientemente de su ubicación, en cualquiera de los tres escenarios, los devotos enfermos iban a dejar exvotos para su curación, así como los sanados dejaban constancia de su milagrosa recuperación. Todo ello gracias al respeto de un régimen higiénico constante y al ofrecimiento de los remedia (amuletos). Las invocaciones a la diosa llegaron a ser tan específicas que se clasificaba el tipo de fiebre a tratar y que identificamos por sus epítetos como Cottidiana, Tertiana o Cuartana, en alusión a la malaria provocada por las picaduras de los mosquitos de las regiones pantanosas.

Falta de conocimiento

Por desgracia no tenemos muchos más datos en relación a Febris, ya que la pérdida de algunos de sus santuarios (Palatino) y la falta de información dificultan la aproximación a su figura. Pese a todo sabemos de su extensión por otros territorios del Imperio, en algunos casos vinculada con otras divinidades del ámbito sanitario como Esculapio, Salus y Fessonia, así como un posible sincretismo con una divinidad de mayor peso como es Iuno/Juno en su adscripción Iuno Februata. Esto demostraría que gozó de gran predicamento, incluso se la relacionó con la astucia y la honestidad como nos indica Séneca (Apocol. 6), ya que la fiebre manifiesta que algo no va bien en el cuerpo.

Febris fue progresivamente desapareciendo del panorama religioso romano, quedando en ciertas reminiscencias tardopaganas y, sobre todo, a nivel médico para referirse a la propia fiebre y sus diferentes variantes. Lo que no cabe duda es que fue una divinidad de vital importancia en el día a día de los romanos, capaz de dar y quitar la fiebre, y poder curar una de las enfermedades que más muertes se cobraba en Roma y, por desgracia, también en la actualidad, la malaria. No obstante, si observa que Febris se manifiesta en usted, evite rezarla, mejor acuda a un médico.

Javier Solís Montero 


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