Cada año, miles de turistas que visitan la ciudad de Estambul toman un ferri en el Bósforo con el objetivo de disfrutar de sus impresionantes vistas y conocer los palacetes de su ribera. Se trata de una excursión breve, de no más de un día. Esta suele terminar en uno de los muchos pueblos pesqueros que hay en la zona, reconvertidos ahora en auténticos centros de recepción masiva de turistas. La historia fluye por estas aguas, donde se entremezclan las ruinas de fortalezas bizantinas con lujosas villas construidas en pleno periodo de decadencia otomana. Pero para muchos, el principal atractivo del viaje es estrictamente geográfico. Esto se debe a que…