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    Espectros en la ciudad abrasada

    Efectivamente, nada muere, todo existe siempre; ninguna fuerza puede aniquilar lo que fue una vez. Toda acción, toda palabra, toda forma, todo pensamiento caído en el océano universal de las cosas produce en él unos círculos que van ensanchándose hasta los confines de la eternidad. La figuración material solo desaparece para las miradas vulgares, y los espectros que se separan de ella pueblan el infinito. Paris continúa raptando a Helena en una región desconocida del espacio (Théophile Gautier, Arria Marcella, 1852). LA CIUDAD DE LOS MUERTOS «The city of the dead». En 1832 el novelista Walter Scott, muy poco antes de morir, fue llevado de visita a Pompeya. Cuentan que…