Primera persona. No todos los cuerpos, pero casi La escritura en primera persona es algo que siempre me ha cautivado. Por una parte, me gusta imaginar al autor o autora en el mismo momento de la escritura. Por otra, asumo como mía esa narración, busco de forma inconsciente todo aquello que pueda relacionar con mis experiencias; en otras palabras, empatizo con lo que me están narrando. Todo ello provoca una polifonía de voces en mi cabeza que se me asemeja mucho a algún tipo de trastorno o delirio, y que yo creo que puede ser la finalidad de la literatura: visitar otros lugares, otros momentos, otras emociones… pero sin salir…