Algunas historiadoras del arte del siglo XIX

En este artículo te damos a conocer algunas de las historiadoras del arte del siglo xix.

Los inicios de la crítica artística feminista

En 1971, Linda Nochlin publicaba el artículo «¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?». Está considerado tradicionalmente el texto fundacional de la crítica artística feminista. En él su autora intentaba cuestionar la concepción romántica del artista como genio único para poner la atención en aquellos factores externos (sociales, económicos, educativos, políticos e institucionales) que condicionan al artista y que, por ende, han tenido mucho que ver a lo largo de los siglos con la ausencia e invisibilidad de las mujeres artistas.

Fuente: Tate

Unos años después, en los 80, el grupo de artistas Guerrilla Girls intentaba hacer reflexionar mediante diferentes acciones sobre el papel de la mujer en la historia del arte, los museos y el coleccionismo. Dieron lugar a imágenes ya icónicas como el póster de 1989 Do women have to be naked to get into the Met. Museum?



No solo modelos y musas

Desde entonces, y poco a poco, se han ido sucediendo publicaciones y exposiciones que han intentado reivindicar el papel de las mujeres en el arte como sujeto creador, más allá de ser objeto artístico y musas. Así, son muy recomendables textos, tanto académicos como de divulgación, como Historias de mujeres, historias del arte de Patricia Mayayo, La mujer y la pintura del xix español de Estrella de Diego o los libros publicados hace escasos años por Ángeles Caso.

Fuente: Fundación Mapfre

En cuanto a exposiciones en nuestros museos, destacan «Amazonas del arte nuevo» de la Fundación Mapfre (2008), en cuyo catálogo además se reproducía el artículo de Nochlin. «Berthe Morisot: La pintora impresionista» del Museo Thyssen (2011). O la pequeña muestra dedicada a Clara Peeters del Museo Nacional del Prado (2016) como ejemplos recientes del paulatino movimiento de visibilización de la obra de mujeres artistas. Todas ellas se suman a la recientemente inaugurada exposición del Prado dedicada a Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana.

Mucho más que artistas

Sin embargo, este rescate y reivindicación se ha centrado en especial, hasta el momento, en la figura de la mujer artista, mientras que menor atención han recibido las historiadoras y críticas de arte. A pesar de ello, conviene destacar iniciativas como las jornadas celebradas en 2018 por la Comunidad de Madrid Tejiendo Pasado. Patrimonio Cultural y Profesión, en Género Femenino o en el ámbito internacional, el congreso organizado por la National Gallery de Londres en colaboración con varias instituciones: Knowing ‘as Much of Art as the Cat’: 19th-century Women Writers on the Old Masters, orientado a autoras de habla inglesa. Y, en la última edición del ciclo de conferencias organizado por la Comunidad de Madrid, Mujeres en las Artes, una de las ponencias impartida por África Cabanillas Casafranca se dedicó, precisamente, a las pioneras de la crítica de arte feminista durante 1875 y 1936.

El siglo xix: tantas historiadoras del arte por descubrir

En el caso español destacan diversas figuras de literatas que, dentro de su vasta producción, cuentan con artículos y breves textos en torno al arte en general y al arte y las mujeres en particular. En primer lugar, destaca Emilia Pardo Bazán, quien abordará la cuestión de la educación artística femenina y publicará textos sobre las exposiciones universales. Concepción Gimeno de Flaquer, Carmen de Burgos —Colombine— y Margarita Nelken también publicarán textos sobre crítica artística y mujeres artistas. Esta última, en concreto, escribirá sobre artistas como Artemisia Gentileschi, Rosalba Carriera y Angelika Kauffmann. También abordará pintoras contemporáneas como Berthe Morisot y Mary Cassatt. La pintora especializada en animales Rosa Bonheur será protagonista frecuente de los textos de estas literatas.



Anna Brownell Jameson (1794-1860)

En el ámbito anglosajón, el siglo xix también verá a diversas mujeres publicar sobre arte. Una de ellas es Anna Brownell Jameson, considerada por algunos autores como la primera historiadora del arte angloirlandesa. Institutriz durante su juventud, tuvo la oportunidad de viajar a Italia y otros países europeos, visitando museos y colecciones privadas. Además, con el fin de reunirse con su marido, que se encontraba trabajando en Canadá, se trasladó a Norteamérica. Aquí recorrió diversos emplazamientos de Canadá y entró en contacto con indígenas y emigrantes. 

Anna Brownell Jameson. Fuente: Wikipedia

A finales de la década de 1830 regresará a Inglaterra y comenzará a publicar diversos textos sobre colecciones artísticas, como varias guías sobre colecciones privadas y museos públicos. También publicó su libro Memoirs of the early italian painters.

Su gran empresa literaria, inconclusa, fue Sacred and legendary art, publicado en varios volúmenes. Esta obra constituye un ambicioso manual de iconografía cristiana. En él se estudia la representación de ángeles y arcángeles, apóstoles, padres de la Iglesia y santos. Se hace a través de numerosos ejemplos presentes en los más importantes museos europeos de la primera mitad del siglo xix, dando cuenta del amplísimo imaginario artístico de su autora. Así, servirán para ilustrar el texto fragmentos de pinturas de Van Eyck, fra Angelico, Rafael, Murillo o Rembrandt… Contribuyendo, de esta manera, a la difusión de estos autores y sus obras entre el público de la Inglaterra victoriana. Asimismo, analizará el uso y evolución de símbolos como la cruz, la corona o la palma del martirio en el arte cristiano desde los primeros siglos de nuestra era. Para ello, aludirá a diversas fuentes literarias y gráficas y buscará sus antecedentes en las iconografías egipcia y mesopotámica. 

Páginas de Sacred and legendary art

Elizabeth Rigby Eastlake (1809-1893)

La segunda de las historiadoras del arte del siglo xix inglesas que nos gustaría abordar es Elizabeth Rigby Eastlake. Desde pequeña recibió formación en dibujo y aprendió varios idiomas, residiendo durante su juventud en Alemania y Suiza y viajando después a Rusia y Estonia. Entre sus primeros escritos se encuentran la traducción al inglés de la narración del viaje del pintor alemán Johann David Passavant por Inglaterra o un artículo sobre Goethe.

A los cuarenta años contraerá matrimonio con Sir Charles Eastlake, director de la National Gallery de Londres y fundador de la Sociedad Fotográfica. Este matrimonio le permitirá entrar en contacto con la intelectualidad inglesa del momento. Así como viajar por toda Europa y conocer numerosas colecciones artísticas públicas y privadas.




Interés por la pintura y la fotografía

Precisamente, una de sus obras más conocidas será el ensayo Photography, de 1857. En él traza su historia y desarrolla diversas reflexiones en torno a este invento, que entonces ya contaba con casi veinte años de vida. Como cabe esperar, Eastlake aborda el debate en torno al carácter artístico de la fotografía. Y se posiciona entre aquellos que niegan que sea una manifestación artística. Postula que, como máquina que es, únicamente se limita a plasmar y dar testimonio de la realidad tal como es. Sin embargo, al mismo tiempo, la fotografía constituye una nueva forma de comunicación entre los hombres, diferente a la carta o una pintura. 

Lady Elizabeth Rigby Eastlake. Fuente: Commons Wikimedia

Por otro lado, seguirá traduciendo textos sobre arte del alemán, como la obra Tesoros del arte en Gran Bretaña de Gustav Friedrich Waagen. Este, un historiador alemán del arte fundamental en el siglo xix que, además, llegó a dirigir la Gemäldegalerie de Berlín durante más de treinta años.

La pintura italiana también será objeto de su atención, llegando a escribir el libro, publicado póstumamente, Cinco grandes pintores dedicado a Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Tiziano, Rafael y Durero.

Muchas más autoras por sacar a la luz

Si bien aquí solo hemos mencionado algunas de las críticas e historiadoras del arte del siglo xix, hubo muchas más que contribuyeron al conocimiento y difusión del arte. Realizado en un momento en el que la propia disciplina de la historia del arte y el museo, como institución, estaban configurándose. Esperamos que en paralelo a la necesaria recuperación de grandes mujeres artistas se produzca la visibilización de aquellas que, desde la teoría, contribuyeron al avance de las artes. 

Alegra García


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