Dorothea Tanning: una artista total

La exposición Dorothea Tanning. Detrás de la puerta, invisible, otra puerta, que se celebra en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía entre 03/10/2018-07/01/2019 no solamente viene a cubrir el “cupo” de las exposiciones dedicadas a mujeres artistas, que son las menos, sino que además es una oportunidad perfecta para descubrir a una artista que es casi completamente desconocida en España y que historiográficamente siempre ha estado a la sombra de su marido, el pintor surrealista alemán Max Ernst.

Desde un pueblo de Illinois a París, pasando por Chicago y Nueva York

Dorothea Tanning-Birthday (1942). Fuente: Wikiart.

A pesar de que desconocemos la realidad social del Galesburg de principios del siglo XX, nada hace pensar que una persona que naciera allí pudiera convertirse en uno de los máximos exponentes del Surrealismo en su etapa norteamericana (la que transcurre una vez comenzada la IIª Guerra Mundial debido a la emigración de artistas desde Europa), pero este es el caso de Dorothea Tanning.

Teniendo una formación prácticamente autodidacta, Tanning se mudó en 1930 a Chicago, donde prestó mucha atención a las colecciones del Art Institute de Chicago. Pocos años después, en 1935 se mudó a Nueva York, donde al año siguiente asistió en el Museum of Modern Art (MoMA) a un seminario-exposición dedicado al Surrealismo titulado Fantastic Art, Dada and Surrealism, coordinado por Alfred H. Barr.

Este seminario abrió sus ojos, empezando a encontrar su propia voz dentro de los esquemas surrealistas basados en lo onírico y lo imaginario y no exentos de cierta carga contestataria. No obstante, su pincelada no empezó a ser reconocible entre los círculos de entendidos en el mundo del arte contemporáneo hasta principios de la década de 1940, momento en que conoce a Max Ernst y a los surrealistas emigrados por el conflicto europeo.

De esta manera, Dorothea Tanning empezó a crear obras como Birthday (1942, Philadelphia Museum of Art), en la que aparece ella misma autorretratada en un interior burgués con el torso y los pechos desnudos y acompañada de un ser imaginario y una serie de puertas abiertas que animan a perderse en este espacio laberíntico. Dicha obra, entre otras, fue seleccionada para una gran exposición que organizó la futura Peggy Guggenheim en la galería The Art of this Century en 1942 y que se llamó Exhibition by 31 Women.

A partir de ahí, su vinculación con el Surrealismo fue inseparable hasta el final de sus días. En 1946 Dorothea se casó finalmente con Max Ernst (en la misma ceremonia en la que Man Ray se casó con Juliet Browner), proyectando la pareja construirse una casita de madera en Sedona, un pueblo en medio del desierto de Arizona. Pese a lo inhóspito que esto podía parecer, recibieron visitas de ilustres artistas y fotógrafos como Cartier-Bresson, Lee Miller, Roland Pearson o Yves Tanguy. Con el tiempo acabarían mudándose a Europa, con París y la Provenza como sus lugares predilectos para vivir.

Dorothea Tanning-Nu couchée (1970). Fuente: Wikiart.

La obra de Tanning se fue haciendo más compleja con el paso de los años, de modo que en la década de 1950 (momento en el que también trabaja con estampado en papel) trabajó con un lenguaje que tendía a lo fragmentario. En la siguiente década sus obras eran prácticamente abstractas, con una presencia importante de las formas femeninas. No obstante, no será hasta finales de la década de 1960 y principios de la siguiente cuando nuestra artista romperá todos los moldes de la escultura clásica realizando lo que ella llamó “esculturas blandas” con su máquina de coser Singer, con la que literalmente cosía figuras casi informes que sugerían la plasmación de diferentes sentimientos.

La evolución consecuente a estos planteamientos fue la instalación Hôtel du Parot, Chambre 202, que realizó entre 1970-73 (Musée Pompidou, París), donde las figuras blancas aparecen por todas partes en el interior de la habitación. Dorothea siguió manteniendo su gran producción artística incluso después del fallecimiento de Max Ernst en 1976 y hasta bien entrada la década de 1990.

Los manteles subversivos

La exposición organizada por el Museo Reina Sofía es la primera muestra antológica sobre la artista norteamericana en España. En ella podemos ser conscientes de la evolución que desarrolló a lo largo de toda su carrera, que fue muy extensa, así como de hacia dónde redirige la mirada del público, con nuevos intereses (femeninos) a los que prestar atención.

La exposición sigue un criterio cronológico, pero ello no nos sirve sólo para efectuar una valoración de su evolución estilística, sino para interpretar cómo se veía ella misma dentro de su rol que tenía asignado como mujer. En este sentido, no hay mejor metáfora que los manteles arrugados que aparecen en su obra, que para la época era un símbolo de poca eficiencia en el trabajo del hogar por parte de la mujer, por no hablar de las rosas marchitas, que vienen a hablar de la vida malgastada de la mujer por seguir los convencionalismos de la sociedad. Para ello nos sirven como ejemplo Los filósofos (1952) o Retrato de familia (1953-54), donde expresa perfectamente dichas frustraciones.

La más moderna entre los modernos

Peggy Guggenheim en Exhibition by 31 women. Fuente: http://sugswritersblog.blogspot.com

Estamos en tiempos de cambio. Dentro de la incertidumbre, lo que es indudable es que existe un intento fehaciente por visibilizar cada vez más el trabajo de mujeres artistas quienes hasta ahora mismo han estado casi absolutamente silenciadas, salvo la honrosa excepción de Frida Kahlo.

Alguien se preguntará: ¿por qué esta fiebre por recuperar el trabajo de mujeres artistas? No es una fiebre, es una necesidad, la necesidad de ver cómo la Historia del Arte, entre otras disciplinas, deja de ser cosa de hombres. Es evidente que nada cambiará mientras que en los libros de texto no aparezcan mujeres como Dorothea Tanning, que lo merecen por méritos propios al igual que otros compañeros de la corriente surrealista como Dalí, Man Ray, Magritte, Tanguy o el propio Max Ernst.

Tanto es así que hoy sabemos que Dorothea Tanning que fue una artista polifacética. Preparaos: pintora, escultora, poeta, diseñadora de interiores, diseñadora de vestuario, realizadora de instalaciones artísticas, creadora de videoarte y estampadora; ahí es nada.

Por raro que parezca, ella misma en una entrevista del año 1990 rechazaría el concepto de mujer artista con las siguientes palabras:

Women artists. There is no such thing – or person. It’s just as much as contradiction in terms as “man artists” or “elephant artists”. You may be a woman and you may be an artist; but the one is a given and the other is you

No deja de ser sorprendente ver cómo mientras desde el presente estamos intentando consolidar el concepto de mujer artista para poder crear un horizonte basado en la igualdad, la visión de Dorothea Tanning de 1990 sea todavía más moderna, porque lo que la definía a ella como persona era ser artista, no ser mujer.

Manuel Fernández Luccioni. Los Laberintos del Arte.

Datos prácticos

• FECHAS: del 03 de octubre de 2018 al 07 de enero de 2019
• LUGAR: Planta 3ª. Sala de exposiciones temporales del Museo Reina Sofía. C/Santa Isabel 52.
• HORARIO: L-D: 10.00-21.00h. M: Cerrado.
• TARIFAS: Entrada General: 10€ y Entrada gratuita (jubilados, estudiantes menores de 25 años, familia numerosa, desempleados).