El Hobbit de J.R.R Tolkien

La historia ya nos la sabemos: una calurosa tarde de verano, en la que el profesor John Ronal Revel Tolkien, a quien le gustaban los chalecos de color y tenía predilección por la comida sencilla, estaba corrigiendo exámenes sobre literatura inglesa y se encontró con una hoja en blanco que había dejado uno de sus alumnos. Aprovechando el espacio escribió: “en un agujero en el suelo vivía un hobbit”.


Ahí se quedó el asunto hasta que unos meses más tarde pensó que aquello era un buen comienzo y escribió el primer capítulo. Se volvió a olvidar de él, hasta más tarde escribir otra parte. En palabas de Tolkien: “Voy desarrollando una historia a partir de los elementos que guardo en la cabeza: no recuerdo realmente haber organizado nunca el asunto”.

Águilas, niños y hobbits

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The Eagle and the Child

Nos situamos en los años 30, un jueves cualquiera, junto a la chimenea del Eagle & Child, al calor de la cerveza y la literatura, rodeados de profesores y estudiosos de Oxford, uno de los mayores centros universitarios europeos.

Sí, estamos con los Inklings, ese grupo literario que fundó el alumno Edward Tangye-Lean en el University College de Oxford que fue rescatado por, precisamente, Tolkien y Lewis y posteriormente trasladado al Magdalen College y las habitaciones de Lewis.

Este grupo literario se convirtió en el centro de creación de ideas literarias, un verdadero taller de literatura, sobre todo de la fantástica, guiados siempre por el espíritu crítico y su pasión por la narrativa y la docencia.

Fue aquí donde Tolkien expuso esa primera versión de “El Hobbit”, la cual estaba realmente sin acabar: Bilbo se había quedado en la cueva del dragón sin saber qué hacer.

El salto a la editorial

Aparte de sus hijos y familiares más cercanos, Lewis y los Inklings, una antigua alumna suya, Elaine Griffiths, conocía la historia. El caso es que a Elaine le encantó y fue ella quien le puso en contacto con Allen & Unwin, la empresa que finalmente le publicaría.

Pero la obra debía aprobar el criterio de la empresa Allen & Unwin, que corría a cargo del hijo de 10 años de Stanley Unwin, el presidente de la empresa. Al

Smaug
Smaug

niño le encantó y por fin, “El Hobbit” fue publicado por primera vez el 21 de septiembre de 1937 en Inglaterra. En Estados Unidos tuvo que esperar un año.

A pesar de que en un principio había pensado en dirigirse a un público infantil, luego la orientó a un público más adulto. El dragón, que primero moría apuñalado por el hobbit, debía morir por un noble guerrero. También cambió los nombres, pues Gandalf era un enano.

El resto de la historia ya la conocéis: “El Hobbit” fue un rotundo éxito y la editorial le pidió la continuación de “El Hobbit”, de la cual parte “El señor de los anillos”, pero esa es ya otra historia que contaremos en otra ocasión.

Fuentes de inspiración y lenguas antiguas

El tema de las fuentes de Tolkien es muy discutido ¿cómo hablar de una única fuente en relación a una persona tan culta y estudiosa? El propio Tolkien sostuvo que el relato de “El Hobbit” derivaba de poemas épicos, mitos y cuentos de hadas. Algunas de esas fuentes son por ejemplo Beowulf, las compilaciones de cuentos y hadas de Andrew Lang y los hermanos Grimm y “La princesa y el trasgo”, de Macdonald, y el libro para niños de de E. A. Wyke-Smith “La maravillosa tierra de los snergs”, de 1927, sobre todo para los hobbits, ya que los snergs eran “una raza de seres algo más altos que una mesa corriente, pero anchos de espalda y de gran fuerza”.

Uno de los primeros problemas que nos encontramos es sobre la palabra “hobbit”, ¿qué significa esta palabra? ¿De dónde proviene? A pesar de afirmar una primera vez que desconocía el origen de este nombre, más tarde Tolkien comentó que la palabra hobbit podría haber nacido de una asociación de Babbitt, de Sinclair Lewis, una novela satírica de 1922. También ha sido comentada en numerosas ocasiones la semejanza con el nombre de algunas de las criaturas del folklore británico, como ciertos espíritus y duendecillos benévolos llamados Hobs y Hobthrusts. La misma hob es una palabra común para rústico.

Por otro lado casi todos los nombres de los enanos de El Hobbit fueron tomados de una lista de nombres de enanos del poema nórdico “Voluspá” (La profecía de la vidente), parte de una colección de antiguos poemas mitológicos nórdicos conocidos como los Elder Edda. Los nombres son: Thorin, Thror, Thrain, Dwalin, Fili, Kili, Dori, Nori, Ori, Oin, Gloin, Bifur, Bofur, Bombur, Fundin, Dain, y Nain.

lustración de los enanos del poema Völuspa, recogido en Edda poética, y en los que Tolkien basó algunos de sus propios enanos
lustración de los enanos del poema Völuspa, recogido en Edda poética, y en los que Tolkien basó algunos de sus propios enanos

Su pasión por las lenguas antiguas (y por las que él mismo inventó) también tiene que ver con sus fuentes de insipiración, como es el caso de Gollum, quien no siempre se llamó así. En origen era una viscosa criatura llamada Glip, que aparece en un poema con el mismo nombre, y que roía huesos en una pequeña caverna al pie de un acantilado y tenía en los ojos un leve resplandor verde. Por otro lado, la palabra gull/goll en noruego antiguo cuya forma declinada sería gollum, significa “oro, tesoro, algo precioso”, y puede significar también “anillo”, algo que a Tolkien no se le pasara por alto.

Aroa Velasco

BIBLIOGRAFÍA:

-Tolkien, J.R.R., “EL Hobbit” Anotado por Douglas A. Anderson, ediciones
Minotauro 1990, Barcelona.
-Villacorta, M. P. “La literatura fantástica de J. R. R. Tolkien”, tesis
doctoral de la UAM, 1986, Madrid.