¿Jugamos?

Pensando estos días sobre qué escribir en la entrada de este mes, fueron varias las películas que tenía en el tintero. Cuando ya me disponía a empezar a redactar, por puro fruto del azar (y del zapping), vi que estaban poniendo una película que hacía mucho tiempo no veía. Aunque ya me la sabía de memoria, no pude evitar verla enterita, y pensé que, siendo una de mis películas favoritas (de las muchas que tengo) podría aprovechar para hablaros de ella.

Antes de Skynet, estaba la WOPR

Se trata de un film poco conocido en España, Wargames (Juegos de Guerra), que en el momento de su estreno gozó de cierto éxito en los Estados Unidos, y sobre todo con el paso del tiempo se ha convertido en un film de culto para algunos fans, ¿por qué? Pues precisamente por el personaje principal del film, un hacker informático. Actualmente el mundo de los hackers ha sido recreado en varias películas o series (como por ejemplo la aclamada Mr. Robot), pero en el momento de realización de esta película, 1983, eran unos completos desconocidos, y por eso mismo resulta curioso que la trama de la película gire en torno a su figura.

Nuestro personaje principal es David Lightman, un joven estudiante de instituto que maneja con gran habilidad cualquier aparato electrónico. Un día trasteando en la red en busca de nuevos juegos que vayan a salir a la venta, consigue acceder a un juego llamado “Guerra Mundial Termonuclear”. Sin saberlo, David esta accediendo al ordenador WOPR (conocido como Joshua), del NORAD (el Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial), y pensando que está jugando contra otro ordenador normal, comienza una partida. El personal militar del NORAD, atento a las pantallas, creen que están sufriendo un ataque nuclear por parte de la Unión Soviética. Más adelante David se entera por las noticias de lo que ha hecho, y aunque deja de jugar, la WOPR sigue “jugando” en solitario. A partir de aquí David se lanza a una aventura para tratar de evitar una verdadera Tercera Guerra Mundial con la ayuda de su amiga Jennifer y del profesor Falken.

Guerra Fría juvenil

Durante las décadas de los 60, 70 y 80 la Guerra Fría, y el temor de buena parte de la sociedad americana a una guerra con la Union Soviética fue un tema muy frecuente y explotado por el cine, como podemos ver en películas tales como ¡Qué vienen los rusos!, o ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú. La temática tratada en esta película por tanto no resulta para nada algo novedoso, pero sí lo es la óptica desde la que se trata la historia. El director John Badham, apuesta por una pareja de jóvenes personajes, dándole al film un toque más juvenil (como también veríamos el año siguiente en Amanecer Rojo), a lo que contribuye aún más la inclusión del tema de la informática y los videojuegos. Todo esto hace que la historia se asemeje más a una película de aventuras del estilo de los 80 (como las posteriores Los Goonies, o Regreso al Futuro), y además consiguiendo una perfecta mezcla entre ciencia ficción y el cine de aventuras.

Como ya mencioné al principio, con el paso de los años la película se ha convertido en una película de culto, tanto para los amantes del cine de los 80, como para aquellas personas amantes de la informática. Aunque hayan pasado ya 34 años desde su estreno (se dice pronto), y el mundo de la informática e Internet hayan evolucionado hasta cotas insospechadas en aquel momento, la película no ha perdido su encanto ni su chispa, a lo que debemos sumar además su gran aire nostálgico.

Fotograma de la película

La película fue nominada a varios premios, entre ellos tres Oscar (mejor guion original, mejor fotografía y mejor sonido) y se convirtió en la quinta película más taquillera del año en Estados Unidos. Catapultó a la fama a un jovencísimo Matthew Broderick, que dominaría la década de los 80, recordado especialmente por su papel de Ferris Bueller en Todo en un día (aunque personalmente le recuerdo con más cariño en su interpretación como el coronel Robert Gould Shaw en el gran film histórico Tiempos de Gloria, junto a Morgan Freeman y Denzel Washington). También lanzó a la fama a su compañera de reparto, Ally Sheedy, otra actriz que alcanzaría gran popularidad durante los 80 gracias a su aparición en muchas de las películas de adolescentes de la década, como El club de los Cinco, o St. Elmo, punto de Encuentro. Junto a estos jóvenes actores encontramos a otros más veteranos como el británico John Wood (que volvería a compartir cartel con Matthew Broderick en Lady Halcón).

Curiosidades

Entre los datos curiosos, en una de las escenas iniciales David aparece jugando hábilmente en unos recreativos. Para que Broderick mostrara esa soltura tenía que entrenar, y la productora decidió instalar en su casa dos máquinas recreativas de Atari, para que practicara (el niño que hay en mi clama a gritos “¡Qué envidia!”). También hay que mencionar que el escenario construido para el NORAD fue uno de los más caros de la década, constando alrededor de 1 millón de dólares.

Y por último hay que destacar una de las frases finales del film, dicha por Joshua, que se convirtió en muy popular durante los 80, pues ejemplificaba muy bien la tensión mundial que se sufría por la guerra fría: “extraño juego, el único movimiento para ganar es no jugar”.

Víctor Tirador García

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