Hatfields & McCoys, una historia que supera a la ficción

Póster

Para quien siga esta sección no es un secreto que el western es uno de mis géneros cinematográficos favoritos, como ya se vio en las entradas de Sin Perdón y Los 7 magníficos. Pues hoy vuelvo a la carga con la que quizás sea una de las mayores joyas del género de vaqueros, pero no se trata de una película, sino de una serie, más concretamente una miniserie que el Canal Historia producía y estrenaba allá por el año 2012.

Desde hace unos años el Canal Historia se ha caracterizado por lanzar series históricas de producción propia de una grandísima calidad, y nos encontramos en este caso con la que quizás sea, con el permiso de la genial Vikingos, una de sus mejores producciones, Hatfields & McCoys.

Kevin Costner y western: éxito asegurado

Esta miniserie de 3 capítulos se basa en el conflicto real ocurrido entre dos familias de Kentucky y Virginia Occidental que se enfrentaron entre ellas tras la Guerra Civil norteamericana. Al frente de una de esas familias, del reparto, y también de la producción se encuentra Kevin Costner, y eso es una gran premisa, porque las palabras “Kevin Costner” y “western” juntas siempre han resultado en excelentes resultados (Silverado, Bailando con Lobos, Open Range).

Costner asumió uno de los dos roles principales, el de “Devil” Anse Hatfield, cabecilla de una de las familias. Frente a él se encontraba el tristemente desaparecido Bill Paxton como Randall McCoy. Junto a este dúo protagonismo encontramos a una serie de grandes actores secundarios, algunos ya con sus carreras consolidadas, como Tom Berenger, Powers Boothe o Mare Winningham, y otros que estaban comenzando su carrera, como Boyd Holbrook (Narcos).

Una historia para ser llevada a la pantalla

La historia se basa en el conflicto real de estas dos familias, que estuvieron luchando y matándose entre ellas durante casi 30 años. Aunque es un conflicto poco conocido en nuestro país, el Conflicto entre los Hatfield y los McCoy pasó a formar del folclore estadounidense. La historia resulta bastante interesante y llamativa, una de esas historias que parece hecha para ser plasmada en un libro o una película. Tras la Guerra de Secesión, en la que ambas familias lucharon por el bando Confederado, una serie de pequeñas disputas relacionadas con un traidor a la causa sudista, o el robo de un cerdo, acabaron por enemistar a las dos familias que comenzarían una guerra a pequeña escala que apunto estuvo de llevar a los estados de Kentucky y Virginia Occidental a enfrentarse militarmente en una nueva guerra civil (los gobernadores de ambos estados amenazaron con hacer llamar a sus milicias). Las luchas se extendieron entre las familias desde el fin de la Guerra de Secesión hasta el año 1891, y se saldó con la muerte de 5 miembros de la familia Hatfield y 7 de los McCoy. Su arraigo en la cultura norteamericana llegó a ser tal, que cuando dos partes se enemistan entre sí, se suele decir que son como los Hatfield y los McCoy.

Clan Hatfield en 1897

Una producción brillante

En cuanto al apartado artístico, nos encontramos ante un producto impecable a nivel técnico, con unos bellos escenarios naturales (por cierto, fue rodada enteramente en Rumania, un poco alejado de lo que uno pensaría del oeste americano). Todo a nivel técnico es excelente, la escenografía o vestuario están cuidadosamente recreados.

Kevin Costner

El guion no desmerece y mantiene un ritmo constante a lo largo de la hora y media que dura cada uno de los episodios, aunque con picos, entretenidos por un lado y aburridos por otro, pero por lo general bastante constante. Existen alguno aspectos que desmerecen, como en cualquier producción, como la línea temporal, un tanto confusa al comienzo de la historia (sobre todo si tenemos en cuenta que los personajes de Costner, Paxton y Berenger tienen unos 20 años menos al comienzo de la historia pero apenas cambian su aspecto), o el añadir una historia de amor entre dos jóvenes de ambas familias, que aunque existió, el director de la miniserie, Kevin Reynolds (que ya había trabajado anteriormente con Costner en Robin Hood príncipe de los ladrones y Waterworld) le dio mucho más peso para convertir parte de la historia en un Romeo y Julieta del oeste. 

Pero si hay algo que destacar de la serie son las grandes y sólidas actuaciones de sus intérpretes. Kevin Costner, Bill Paxton y Tom Berenger están sencillamente sublimes en papeles que les vienen como anillo al dedo. Tanto Costner como Berenger fueron galardonados con diversos premios (un Emmy a mejor actor de reparto en una miniserie para Berenger, y un Emmy, un Premio del Sindicato de Actores y un Globo de Oro para Costner como mejor actor principal en una miniserie). Además la miniserie fue nominada a un sinfín de premios, el mayor número que había recibido el Canal Historia hasta la fecha. En cuanto a la audiencia, la miniserie fue un éxito sin precedentes para el canal, superando cada episodio los 13 millones de espectadores.

Un western real

En conclusión, nos encontramos con un western realmente duro. Aquí no hay ni héroes ni villanos, todos son villanos. No hay un sheriff que se enfrente en un duelo al sol a los forajidos, aquí los disparos por la espalda, los engaños y las ejecuciones sin escrúpulo son la tónica general. Todo vale para reflejar de la manera más cruda y realista la dureza, y a la vez la absurdidad, del conflicto entre los Hatfield y los McCoy.

Si sois fans de las series históricas, o si lo sois del western, no dejéis escapar una de las mejores producciones que se han hecho para la televisión. Por cierto, en junio de 2003, tras más de 100 años desde que acabaron los conflictos, descendientes de ambas familiar firmaron un simbólico tratado de paz. 

Víctor Tirador García