Tinia, el primero de los dioses etruscos

Tinia/Tin de entre todos los dioses del panteón etrusco fue el primero y el más importante, siendo además aquel que gobernaba sobre las restantes divinidades. Séneca (Nat. Quaest. II,45) nos indica que también reinaba sobre la totalidad del universo, y según Plinio el Viejo (NH II, 138) era titular del mundo celeste, presentando entre sus atributos los rayos, de los cuales tenía reservados tres para él, pudiendo manejarlos a su antojo. Estos son varios de los motivos que hicieron considerar a Tinia como el equivalente del Zeus griego o del Júpiter latino.

Figura regente y paternal

Cipo funerario etrusco de Chiusi (500-450 a.C.) donde aparecen representados Castur y Pultuce. Fuente: Metropolitan Museum of Art, Nueva York (metmuseum.org)

Entre las connotaciones que presentaba su figura estarán todas aquellas relacionadas con elementos ancestrales relativos a divinidades de mayor calado. Es decir, al tratarse del gobernante sobre la cúpula celeste de restantes dioses, tendrá a asimilado a su figura, como sucede con Zeus o Júpiter, el carácter patriarcal, familiar, paternal, de esposo o protector. Por consiguiente, era el esposo de Uni, la reina (considerada la “delicia del género etrusco” y equivalente a la Hera griega o la Juno romana, quienes junto a Menrva (Minerva) componían la tríada principal de la religión etrusca. Así mismo, se le consideraba el padre de Castur y Pultuce, los Dióscuros etruscos (equivalentes a Cástor y Pólux), que aparecen denominados en ocasiones, de manera evocadora, como Tinias cliniar o hijos de Tinia (CIE 10021). También era padre, junto con Uni, de Hercle o Apa (padre), que en el mundo grecorromano sería Heracles/Hércules.
Residía en los cielos si aceptamos las referencias derivadas de Varrón, quien nos dice que habitaba en la zona norte o nordeste del espacio (Uni también se encontraba en algunos sectores celestes). Este aspecto unido a los símbolos de poder que presentaba como son el ya mencionado rayo, así como cetro y lanzas, muestran el carácter de gobierno en torno a su figura. Además el significado de su nombre tiene relación también con cierto aspecto de control, en este caso temporal, ya que Tin o Tins significaba día, lo que demuestra que ejercía dominio sobre el tiempo.

Atribuciones Ctónicas

La Quimera de Arezzo. Fuente: bloganavazquez.com

Pero el dominio de Tinia se ejercerá también en la tierra y bajo ella, pues controlará la vegetación y vinculado a este aspecto está el carácter ctónico de su figura. Precisamente en Orvieto (ciudad italiana que destacó en el periodo etrusco también) se hallaron unos altares entre los cuales apareció una taza con la inscripción Tinia Calusina (TLE 270), que se ha relacionado a la divinidad con Aita (como el Hades griego), con un claro componente subterráneo e infernal. Hay que entender que la relación entre la vegetación, el renacimiento desde la tierra, el carácter de fecundidad de la tierra y el mundo de ultratumba está muy extendido en todo el antiguo Mediterráneo. Precisamente en Orvieto tuvo culto, ya que contó, al menos, con dos santuarios, así como en otras ciudades etruscas importantes como Tarquinia, Volsinii o Arezzo (donde destacará la famosa obra de bronce de La Quimera, que incluye una inscripción dedicada: Tinscvil o regalo para Tinia). Asociado al mundo ctónico estarán también los llamados Disco o Plomo de Magliano y el Liber Linteus de Zagreb, que indican determinados ritos en su honor.

Importancia e iconografía

Hígado de Piacenza. Se trata de un modelo en bronce de un hígado de oveja. Encontrado en 1877, actualmente reside en el Museo Cívico de Piacenza (Palazzo Farnese). Fuente: Wikipedia.

Pero la importancia ideológica y religiosa de Tinia también se manifiesta en otra serie de aspectos materiales, como es su presencia, tanto directa como mediante de epítetos diversos, en el Hígado de Piacenza (el cual nos ha permitido conocer, en mayor profundidad, el mundo de la adivinación y los arúspices en Etruria y, por extensión, en Roma). Aparecerá hasta en cinco ocasiones citado y en posición de privilegio respecto a otras divinidades. Así, el epíteto Thuf es referido en dos ocasiones al dios, en otra (de manera aislada) como Thulfthas, parece tener vinculaciones con los posteriores Penates etruscos, que según Varrón eran una especie de consejeros, indistintamente de su género, del dios Tinia. Una variante del nombre, Thulftha, aparece también en el Sátiro de Vulci (CIE 1033). Otras referencias al nombre de Tinia son Tin Cilens o Tin Θuf, seguramente referidos a alguna abstracción o sincretismo de carácter local.

Recreación de la estatua de Zeus de Olimpia realizada en oro y marfil por Fidias. Fuente: Wikipedia.

En un principio su representación consistía en un hombre joven, imberbe y desnudo, destacando sobre todo en espejos, esculturas o cerámicas. Aunque la mejor imagen corresponde a la realizada por Vulca de Veyes para el templo de Júpiter Capitolino en Roma. No obstante, la imagen icónica del dios aparece con la influencia iconográfica del Zeus de Olimpia, la cual se extendió por gran parte del Mediterráneo, e influyó también en la península itálica, ante lo cual Etruria no fue ajena. De este modo, los rasgos físicos de Tinia se asemejaron a los de la figura olímpica, presentando una iconografía clásica con barba, pelo ensortijado y sedente.

La iconografía de Tinia demuestra una evolución en su consideración, así como una influencia helenística, pero en ninguno de los casos una simpleza en su percepción. Lo cual nos lleva irremediablemente a rechazar la idea de reducir su figura simplemente a un calco del Zeus griego o una continuidad posterior en Júpiter. La relación entre los tres es clara, pero Tinia presentará una profundidad particular, así como unos desarrollos mitológicos y teológicos propios. Precisamente por estos motivos, será la gran figura del panteón etrusco.

Nota: Las abreviaturas relativas a los epígrafes pertenecen a: CIE: Corpus Inscriptionum Etruscarum y TLE: Testimonia Lingua Etruscae.

Javier Solís Montero