Feliz 2018

A veces sueño que me pierdo en el parque de los monstruos de Bomarzo junto a una partitura de Telemann, adentrándome en las entrañas del orco, buscando una salida hacia la felicísima Arcadia tan anhelada. Pues en realidad, todos tenemos nuestra Arcadia en la mente, un espacio idílico de color verde.

Mi Arcadia es El Café de la lluvia, un gran lienzo inacabado que con el paso del tiempo, y horas de trabajo, se va completando a través de formas y colores. Una obra que cuando creo que se va a terminar, amplía su tapete blanco marcando nuevos horizontes que pintar. Experiencia y conocimiento que alimenta la sed de aprender, de seguir caminando.

A lo largo de estos meses he recorrido territorios que han enriquecido este espacio, conversando con personas como César Navarro, presidente del Ateneo de Madrid, José Latova, fotógrafo al que el MAN le ha dedicado una exposición por su trayectoria profesional, Francisco Gómez-Porro, poeta que nos presentó su última obra –Hayat-, Augusto Ferrer-Dalmau, pintor de batallas y Julio Mazziotti, un genio del piano, entre otros.

Por otro lado, El Café de la lluvia, ha sumado fuerzas y afianzado lazos con otros proyectos e instituciones ligados con el ámbito de la cultura. Gracias por compartir senda con nosotros al Museo Arqueológico Nacional, Papiros Perdidos, Los Laberintos del Arte, Wazo, Modernatorio, Arte en Ruinas, Descubrir la Historia, Contra la Inercia, Las Plumas de Simurgh y a Curiosidades de la Historia.

Tampoco olvido a las personas que escriben en la web de manera periódica a través de espacios como La Biblioteca del Conde, Cementerio de Iconos, De Natura Deorum, Butaca 5, El Anillo de los Peces, Arte en el Café y Proceso Entrópico. Personas que también, de vez en cuando, se asoman a la radio.

El Café de la lluvia es una Arcadia tangible y espero que en 2018 lo sea aún más. Echar la vista atrás y contemplar todo lo que se ha logrado, para alzar la mirada al frente y sonreír por lo que queda por conseguir. Os deseo un feliz año 2018 lleno de proyectos e ilusiones. Recordad que la clave radica en la constancia y el trabajo.

Sigamos pintando bajo la partitura de Telemann.

Javier F.Negro