Viracocha

Origen de la sociedad inca

Ilustración titulada Manco Capac and Mama Ocllo Huaco, the children of the sun, come from Lake Titicaca to govern and civilise the tribes of Peru, de Henry Justice Ford (1895). Fuente: The Victorian Web (http://www.victorianweb.org)

La tradición histórica inca sitúa el origen de su civilización a unos 25 kilómetros al sureste de Cuzco, en Paccari-tambo o también conocido como posada de la Aurora o Casa Originaria. En este lugar se encontraba la colina Tampu-Tocco o Posada con nichos, donde había tres ventanas o cuevas de las cuales surgieron los incas primigenios. Según esta tradición Viracocha sería el creador de las primeras generaciones, haciendo salir de las entrañas de estas cuevas a los incas originales, ya que proporciona la esencia necesaria para que las piedras se conviertan en seres humanos. De la abertura principal, situada en el centro, denominada Abertura Magnífica, salieron los jefes incas, y de las dos laterales salieron los otros diez clanes, o ayllus incas, que conformarían la sociedad.

Este mito que tiene ciertos paralelos con los de Chicomóztoc y la sociedad azteca, al igual que otros de diversas religiones indígenas americanas, es la base para el futuro desarrollo histórico y social de la civilización inca. De entre estos jefes, que eran cuatro hermanos casados con sus cuatro hermanas, surgen los primeros líderes de su mundo y donde destaca en primer lugar Ayar Manco, o Manco Capac, uno de los hermanos casado con una de sus hermanas, Mama Ocllo, quienes tendrán como hijo a Sinchi-Roca. Ambos, padre e hijo, fueron los dos primeros líderes incas.

Viracocha en el panteón inca

Pendiente de Tiwanaku con la imagen de Viracocha (800-1100 d.C.) Perú, aleación de oro-plata y cobre. Fotografía de Ernest Amoroso, NMAI (19/907). Fuente: National Museum of the American Indian.

La religiosidad inca a nivel histórico se puede dividir en dos grandes etapas, una primera dedicada al culto a Viracocha y otra segunda a partir de Inca Pachacuti o Inca Yupanqui (1438-1471 d.C.) donde se veneraría al dios Sol, Inti, con una fuerte reconfiguración social. La realidad, no obstante, es mucho más compleja. Viracocha que también se puede transcribir como Huiracocha o Wiracocha, el considerado dios de los báculos/varas, tenía como nombre completo Con Tici Viracocha (Qun Tiqsi Wiraqucha), pero en otras regiones como la costa o la sierra sur andina, se le denominaba Tunupa. En cualquiera de los casos se le consideró una divinidad suprema, inmortal, creadora de todas las cosas, incluyendo a los seres humanos como se ha podido observar anteriormente y venerada principalmente por la nobleza y el Inca, el gobernante absoluto de su sociedad.

La consideración de Viracocha como dios absoluto y único creador humano, debe ser matizada, ya que la historiografía actual duda de su veracidad, seguramente por la adecuación ideológica de los cronistas españoles de la religiosidad y las costumbres incas. De este modo adaptarían la mentalidad occidental y, sobre todo, la concepción religiosa cristiana, con un fuerte sincretismo y acomodo a la idea de Dios único, para lo cual se sirvieron de la figura de Viracocha, divinidad extendida. En la actualidad, la reconsideración hacia la idea de ciclos míticos, encajaría mejor en la perspectiva religiosa inca. Es en este punto donde se encuadraría la idea de Viracocha, la formación de los primeros hombres y el mito de los cuatro hermanos y cuatro hermanas. Esta visión ofrecería mejor una idea de héroes o dioses que ordenarían la naturaleza, más que crearla, y encajaría de manera más correcta en la propia percepción inca sobre su pasado cultural e histórico, donde el género humano surge de la naturaleza directamente, más que de un dios creador único y absoluto.

Viracocha y sus atribuciones

Disco representativo de la divinidad solar Inti. Fuente: paginamitologica.blogspot.com.es

De todos modos, Viracocha sí debe considerarse una divinidad superior dentro del panteón inca, ya que presentó atributos de creador-ordenador del mundo, y no solamente en la sierra central o regiones tradicionalmente de origen del Imperio inca, el cual alcanzó gran extensión con cerca de dos kilómetros cuadrados a lo largo de toda la costa pacífica. Mediante advocaciones diversas fue venerado en diversas regiones y por distintos pueblos, manteniendo esa visión de divinidad superior, hasta su desplazamiento en favor de Inti, el dios Sol, quien se expandió al mismo tiempo que el territorio incaico. En cualquier caso, la veneración a Viracocha siguió estando presente, pese a quedar a la sombra de la nueva divinidad solar, la cual se entroncará a la figura del Inca mediante cierta teoría cosmológica y político-religiosa.

Con la entrada española habrá un resurgir de su figura, precisamente por la utilidad para plasmar la religiosidad cristiana mediante una divinidad que podía adaptarse perfectamente a estos planteamientos. Esta visión, plantea una dualidad en la figura de Viracocha, debiendo discernir entre la visión indígena y la de los cronistas españoles, quienes a pesar de no captar toda la esencia de la tradición inca, es gracias a ellos y su recopilación que la misma se pudo mantener. Precisamente según Sarmiento de Gamboa, cronista español, el nombre de la divinidad significaría “espuma de mar”, ya que cuando apareció en la tierra fue caminando sobre las aguas como espuma (además etimológicamente wira, significaría grasa o espuma, y qucha, extensión de agua). Por otro lado las referencias lingüísticas también hablan de que Wiraqucha deriva del quechua aymara wilaquta es decir de wila, sangre, y quta, lago, por los sacrificios de llamas o vicuñas, de las sociedades pre-incaicas en el lago Titicaca.

Viracocha divinidad Fundamental

Pese a la dicotomía entre la adaptación cristiana y la tradición inca, los rasgos generales de la divinidad se pueden rastrear y conformar una idea general. El culto a su figura estaría bastante restringido, para nobles y emperador, con un templo en Quisuar Cancha y algunos más en torno a Cuzco, la capital, lo que reforzaría esta hipótesis. La tradición también habla de que era nómada, y estaba acompañado de un pájaro, quien conocía todo lo que pasaba (presente y futuro). Este aspecto dotaba al dios de una capacidad omnisciente. Además de estar vinculado con la creación del ser humano lo estará con la del mundo, ya que tras situar a los seres humanos a lo largo de diferentes partes a oscuras, antes de dar luz a la tierra, solo iluminada solo por Tití, un puma o jaguar, que habita en la cima del mundo, se encargó de establecer en el mundo (Kay Pacha), el sol y la luna (Inti y Mama Quilla), que como sucede en muchas religiones antiguas presentan atribuciones masculinas y femeninas. Tras ello proseguirá la labor de seguir construyendo el mundo, incluidos animales y plantas.

Dibujo de la representación clásica de Viracocha.
Fuente: Mitología y Religión (mitologiasyreligiones.wordpress.com)

De tal modo que se contempla una divinidad trascendental, básica en el desarrollo de la civilización de los incas, ya que irá de la mano de su historia mítica, y que por la gran cantidad de atribuciones y adscripciones que presentará, ocupó un lugar privilegiado de su panteón, siempre en constante disputa con Inti. El desarrollo de Viracocha fue el de los Incas.

Javier Solís Montero