Aufnahme! Cine en el Tercer Reich

3 meses ago elcafedelalluvia 0

Es un pensamiento bastante común y extendido creer que todas las películas realizadas en Alemania entre los años 1933 y 1945, los años del Tercer Reich, fueron películas de tipo propagandístico. Es cierto que el gobierno nazi mostró una gran habilidad en cuestiones de propaganda, con el ministro Joseph Goebbels a la cabeza de la maquinaria propagandística nazi, y también es cierto que algunas de las películas más recordadas y que más influencia tuvieron en la historia del cine fueron algunos de los films propagandísticos realizados por Leni Riefenstahl, como El triunfo de la voluntad. Pero en realidad, a lo largo de esos 12 años se produjeron en Alemania aproximadamente unas 1200 películas, y no todas ellas fueron de carácter propagandístico, si bien todas tuvieron que pasar un férreo control de la censura nazi y del propio Goebbels. La industria cinematográfica alemana de esos años gozaba ya de mucha fama, habiéndose consolidado en la década de los 20.

Expresionismo alemán

El gabinete del Dr Caligari (wikipediacommons)

Tras los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, se desarrolló en la Alemania de Weimar una formidable industria cinematográfica. Las crisis económicas, políticas y sociales que afectaron a Alemania tras la guerra, hicieron que una buena parte de la población utilizara el cine como medio de escape. A esto debe sumarse que, debido a la gran inflación que se producía en el país, la importación de películas extranjeras resultaba casi imposible, por lo que el mercado alemán se inundó de un gran número de producciones propias de bajo coste. Fueron los años dorados de la industria cinematográfica alemana, no solo por el número de películas, sino por la calidad de las mismas. En 1920 se estrenó El gabinete del doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari), considerada la obra maestra del expresionismo alemán, movimiento artístico que se oponía al positivismo, más propio de Hollywood, con un carácter más siniestro y dramático.

A la cabeza de esta industria cinematográfica se encontraba la Universum Film AG (conocida por sus siglas UFA), el mayor estudio de Alemania, creada en plena Primera Guerra Mundial por el Alto Mando alemán. En 1921 fue privatizada, comenzando a aumentar enormemente su producción fílmica, con el objetivo de posicionarse como una seria competidora de los estudios de Hollywood.

Los años 20 fueron los años de oro del cine alemán, con varios centenares de películas estrenadas al año y millones de espectadores. Fue durante esta década cuando comenzaron a trabajar actores de gran fama, como Marlene Dietrich, y directores como Leni Riefenstahl comenzaron a realizar sus primeros trabajos. Pero sobre todo en estos años destaca el director Fritz Lang, realizador de Metrópolis o M, el vampiro de Düsseldorf.

No todo es propaganda

Así pues, cuando Hitler y los nazis llegaron al poder en 1933, Alemania contaba con una de las industrias cinematográficas más potente e importante del mundo. Joseph Goebbels, designado como Ministro del Reich para la Ilustración Pública y la Propaganda, vio la utilidad del cine como un medio propagandístico ideal para los fines políticos del partido.

los estudios de las UFA en 1920 (foto Bundesarchiv_Bild_183-1991-0109-502, wikipediacommons)

Por desgracia pronto comenzaron las amenazas y presiones a directores, actores y actrices de origen judío para que abandonaran sus puestos de trabajo en la industria cinematográfica. Muchos de ellos, junto con aquellos y aquellas que no estaban de acuerdo con las políticas nazis, emigraron a los Estados Unidos a lo largo de la década, marchando directamente a Hollywood, como la actriz Marlene Dietrich o el gran director Samuel Wilder, que sería más conocido como Billy Wilder (su madre moriría en Auschwitz). Su marcha dejó un profundo vacío en el cine alemán, constancia de lo importantes que habían sido durante los años de la República de Weimar.

Comenzaron a rodarse películas que, aun no siendo consideradas propagandísticas, su objetivo era exaltar el espíritu nacional alemán. Una de las más importantes fue El rey soldado (Der alte und der junge König) de 1935, que gira en torno al conflicto entre Federico I de Prusia y su hijo, el príncipe y futuro Federico II el Grande, dos de los grandes personajes de la historia alemana.

A pesar del férreo control nazi, durante estos años vieron la luz excelentes películas que fueron denostadas y que han caído en el olvido, como por ejemplo la película de 1933 Víctor o Victoria (Viktor und Viktoria), dirigida por Reinhold Schüzel (actor y director de origen judío, nombrado ario honorario) y de la que se haría un remake en 1982 protagonizado por Julie Andrews. También destacan otras como Oro (Gold), una fiera crítica del sistema capitalista dirigida por Karl Hartl en 1934, o incluso una versión de Sherlock Holmes de 1937 que no deja de resultar curiosa, al tratarse de unos de los personajes literarios más relevantes de Gran Bretaña.

En plena Segunda Guerra Mundial la producción de películas en Alemania no se detuvo, al menos durante los años en que la guerra parecía favorable para Hitler, pero los estudios se vieron obligados a reducir enormemente los costes. Una de las películas más destacadas de estos años, es Las aventuras del barón Munchausen (Münchhausen), rodada en 1943, con apoyos por parte del régimen nazi para festejar el 25º aniversario de la UFA, con la idea de convertir el film en un vehículo propagandístico. A pesar de eso, el director, Josef von Báky, consiguió realizar una película de tipo fantástico excelente, con la que se pretendía que el público alemán pudiera evadirse de los horrores de la guerra.

Al servicio del Reich

Leni RIefenstahl en el rodaje de Olympia (foto del Bundesarchiv, Bild 146-1988-106-29, wikipediacommons)

Por supuesto no podíamos hablar del cine durante el Tercer Reich y olvidarnos de las películas de tipo propagandístico. Entre los directores destaca Veit Harlan, que dirigió varios films con un marcado carácter antisemita, el más destacado de ellos fue El judío Süß (Jud Süß), en el que se muestra a los judíos como seres manipuladores, con afán por el dinero y poco agraciados físicamente. Y por supuesto no podemos dejar de hablar de la que se convirtió en la directora propagandística por excelencia del Reich, Leni Riefenstahl. Actriz durante la década de los 20, en 1932 realizó su primera incursión en la dirección con La luz azul (Das Blaue Licht). Hablar del cine propagandístico alemán es hablar de las dos grandes obras dirigidas por Riefenstahl, Olympia, y El triunfo de la voluntad (Triumph des Willens), consideradas como dos de las mejores obras propagandísticas de todos los tiempos.

Estas películas la llevaron en 1938 a ser invitada a visitar Hollywood para promover su película Olympia. Por desgracia para ella, sus lazos con los dirigentes nazis y las noticias de las persecuciones de judíos en Alemania la perjudicaron seriamente. Tras la guerra llegó a ser recluida y sometida a un proceso de desnazificación hasta que en 1948 fue eximida de toda culpa, aun así, su carrera como directora estaba herida de muerte.

Víctor Tirador García

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