Halsman y Dalí: ideas fotográficas

El nacimiento de una larga amistad

1941-PHILIPPE HALSMAN-Prenatal memory. Philippe Halsman Archive, New York]

Cuando Salvador Dalí y Philippe Halsman se conocieron en Nueva York el mundo estaba en guerra. Halsman era un fotógrafo de origen letón que había emigrado desde París en 1940, ciudad en la que se había revelado como un retratista muy destacado habiendo tenido ya como modelos a André Gide, Marc Chagall, André Malraux o Le Corbusier entre otros.

Dalí por su parte, también huido de Europa junto a Gala debido a la IIª Guerra Mundial, había sido expulsado del grupo surrealista francés por la ambigüedad que había manifestado en relación con la Guerra Civil Española. Desde ese momento el enfrentamiento abierto con André Breton, verdadero líder del movimiento, le llevó a ser considerado un proscrito en el grupo y a que el mismo Breton le denominase sarcásticamente como “Avida Dollars”, aludiendo a su afán crematístico.

No nos equivocaríamos mucho si decimos que el encuentro entre Halsman y Dalí fue un verdadero flechazo porque desde su primer trabajo juntos en 1941 siguieron colaborando durante treinta y siete años más, siendo la unión de estos dos genios una de las mayores celebraciones de la creatividad. De hecho, denominaron a estos proyectos como “Ideas fotográficas”, queriendo transgredir ambos la innata cualidad de la fotografía para retratar la realidad.

En este primer trabajo Dalí aparecía desnudo en posición fetal completamente insertado en un huevo, elemento que con el paso de los años sería uno de los más característicos de su imaginario. Para dicho proyecto Dalí tuvo una idea preconcebida que Halsman le ayudó a plasmar en fotografía, que hacía alusión a las obsesiones del pintor previas a su propio nacimiento.

 

Parar el tiempo y el espacio

1948-PHILIPPE HALSMAN-Dalí Atomicus. Philippe Halsman Archive, New York.

Uno de sus trabajos más célebres fue en el que plasman la idea de la suspensión en el aire. Lo impactante no es que Dalí esté suspendido en el aire, sino que el resto de los elementos que forman la composición también lo están: el cuadro de Dalí Leda Atómica, el caballete, la silla, el agua derramada y tres gatos que han sido lanzados y que parecen formar parte de la ficticia corriente de agua. Actualmente sabemos que para esta joya de la fotografía surrealista fue necesario realizar veintiocho fotos además de un importante trabajo de laboratorio.

No se puede descartar que de esta fotografía y de Popcorn nude (1949) procediera la idea que hizo a Halsman mundialmente conocido: el proyecto Jumpology en el que durante nueve años estuvo fotografiando a celebridades saltando; tenía la firme idea de que el gesto del salto facilitaba que el retratado estuviera desinhibido y quedase retratado de una forma mucho más natural (dentro de lo grotesco que esto pueda parecer). El resultado fueron 178 fotografías seleccionadas y publicadas en un libro llamado The Jump Book en 1959.

El bigote de Dalí hecho dólares

1954-PHILIPPE HALSMAN-Like Two Erect Sentries, My Mustache Defends the Entrance to My Real Self, Dalí’s Mustache. Philippe Halsman Archive, New York.

Otro de los grandes hallazgos de Halsman fue hacer del bigote de Dalí, que ya tenía su pedigrí, un artículo de consumo, un producto publicitario más del libre mercado. Para ello recurrió a una enorme serie de fotografías en las que ambos idearon cómo poner al alargado y fino bigote en las situaciones más inverosímiles que podamos imaginar.

El resultado fue un libro fotográfico que se llamó Dalí’s Mustache, publicado en 1954. Esta idea del libro fotográfico con un sentido claramente narrativo era la continuación de otro proyecto anterior que Halsman abordó con el actor cómico francés Fernandel, en el que asociado a una pregunta formulada por el fotógrafo (con bastante mala idea) el actor le respondía con la gestualidad que aquello le sugería. El libro se llamó The Frenchman y fue publicado en 1949.

La voluptuosidad de la muerte

1951-PHILIPPE HALSMAN-In Voluptas Mors. Philippe Halsman Archive, New York.

No obstante, y aunque es muy complicado quedarse con una, es posible que la obra maestra de este dueto fuese In Voluptas Mors, una obra en la que Dalí posa en el primer plano elegantemente vestido con un frac y un sombrero de copa y sosteniendo un bastón transparente, precediendo a una enorme calavera que es el resultado de un tableau vivant formado por siete mujeres desnudas que se están contorsionando para dar lugar a esta lúgubre imagen.

Aparte de la genialidad que supone la propia composición, la dificultad enorme de su producción o la temática de la vanitas que nos presenta, es una obra que ha sido largamente referenciada como cita culta, ya sea en los carteles de películas taquilleras como en anuncios contra el SIDA, además de algunas otras propuestas más graciosas como campañas de LEGO o Star Wars.

Queremos finalizar este repaso a la relación entre estos dos genios haciéndonos la siguientes preguntas: ¿Qué hubiera hecho Halsman de no haber conocido a Dalí? O la que es más importante: ¿Dalí seguiría siendo el mismo en nuestro imaginario colectivo de no haber conocido a Halsman?

Por cierto, si vivís en Madrid y os ha picado la curiosidad no dejéis de ver la exposición Philippe Halsman ¡Sorpréndeme! en el Caixaforum de Madrid hasta el 26 de marzo, porque la parte final del recorrido está dedicada a la relación con Dalí.

Manuel Fernández Luccioni. Los Laberintos del Arte.

BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA:

• DALÍ, S.: La vida secreta de Salvador Dalí, Dasa Edicions, Barcelona, 2001.

• HALSMAN, P.: Dalí’s Mustache, Flammarion, París, 1996.

• HALSMAN, P.: Sorpréndeme. Philippe Halsman, La Fábrica, Madrid, 2016

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