Gente que trabaja en los tejados de Harkaitz Cano

Trabajando con poemas en los tejados de Madrid. Presentación de Gente trabajando en los tejados de Harkaitz Cano

En este mes del amor podría haber elegido algún libro que desmontara los mitos del amor romántico, o podría haber recordado aquella gran novela adaptada al cine por José Luis Cuerda, ¿Qué me quieres, amor? Sin embargo, he aprovechado una ocasión casi única de poder acudir a la presentación de la antología de poemas, Gente que trabaja en los tejados, de Harkaitz Cano, publicada por la Fundación Ortega Muñoz, con selección de Francisco Javier Irazoki. Y digo casi única porque dentro de la obra literaria de Cano no es el género con el que se siente más a gusto. Además, habría que incluir el valor añadido de que tuvo lugar esta presentación en una pequeña librería de Madrid, referencia de nuestra sección, Nakama lib .

Harkaitz Cano en Nakama
Cartel de presentación del poemario Gente que trabaja en los tejados, de Harkaitz Cano, en Nakama lib.



Harkaitz Cano es uno de los máximos exponentes dentro de la literatura vasca actual. Este artista multidisciplinar ha trabajado con distintos géneros literarios, a veces incluso fusionándolos dentro de la propia obra; además de colaborar con músicos y artistas de la escena vasca de forma habitual. Asimismo, ha sido galardonado con el Premio Euskadi de Literatura y con el de la Crítica en numerosas ocasiones. Su obra ha sido traducida a una docena de idiomas.

Como él mismo afirma, como escritor «esquizo-bilingüe» ha traducido gran parte de sus obras (labor en la que los textos pueden resultar notablemente diferentes), y ha combinado la escritura en español y euskera.

Gente que escribe en los tejados
                Cubierta de Gente que escribe en los tejados

Uso del lenguaje

El uso del euskera, sin embargo, tiene un uso instrumental, pues es consciente de su carácter de lengua pequeña, por eso aporta «la duda continua y baila ese posible último baile con humor».

La antología Gente que trabaja en los tejados de Harkaitz Cano fue presentada por Elena Medel, editora de la editorial La Bella Varsovia, poeta y crítica literaria. Comenzó, como no podía ser de otra forma, con una metáfora. Recordó un evento en el que participó con Cano en Georgia. Allí, para conseguir coches nuevos y evitar impuestos excesivos, compraban los coches en China (desmontados) y los montaban allí. Como esta antología de la que vamos a hablar.

Son poemas que no tienen una secuenciación temporal, no fueron escritos en la misma época, y tampoco siguen una unidad temática que justifique su selección. Quizás por eso sea tan personal, porque por una parte está la labor de creación del poeta; por otra, la del traductor (que es el propio poeta); y, por último, la tarea del antólogo, Francisco Javier Irazoki.

Proceso de autotraducción

En esta presentación íntima pudimos hablar sobre el trabajo de autotraducción, de cómo se exponía a esas primeras traducciones y modificaba nombres e incluso capítulos o tiempos narrativos; y cómo con los años ha perfeccionado la técnica y trata de ser más fiel al original. Sin embargo, en el trabajo de escritura nos confesó que a veces un poema puede tomar forma de relato o novela, y viceversa. El trasvase entre géneros es una característica notable en su obra, como hemos comentado anteriormente, y esto explicaría también la imposibilidad de calificarse dentro de la escritura autobiográfica, autoficción o ficción. Al escucharle hablar te das cuenta de que la elección de técnica de escritura no es totalmente suya y que son las historias que crea las que toman las riendas de la narración. Nos confesó que no utiliza esquemas. Empieza desde lo más pequeño, la hoja, para continuar hasta el tronco del árbol (figura 3).

Momento presentación Harkaitz Cano
Momento de la presentación,: Harkaitz Cano y Elena Medel

Según nos explicó, «los poemas se van escribiendo mentalmente». En ese momento se siente motivado para construirlo en su cabeza, y esa motivación es la que le lleva a querer finalizarlos y plasmarlos en papel. Sin embargo, si el poema está totalmente construido en su mente, pierde el atractivo y ya no tendría sentido escribirlo.



 

La voz del Faquir

En relación con su última novela, La voz del Faquir (Seix Barral, 2019), se confiesa como un voyeur, tanto de sonidos como de conversaciones (figura 4).

Portada la voz del Faquir
 Portada La voz del Faquir

 

Poesía y música

En su época en Nueva York, donde vivió una de las experiencias más prolíficas de su carrera, la música tenía un papel decisivo, y la utilizaba de forma conductista para influir en la sensación que quería que transmitiera el poema. Con esta novela, hizo un trabajo similar mediante entrevistas a personas próximas al cantautor Imanol, conocido por verse involucrado en la fuga de Joseba Sarrionandia (también poeta) de la cárcel de Martutene en Guipúzcoa en 1985. Estas entrevistas le sirvieron como base para elaborar el relato, que en ningún momento quiso que fuera biográfico. De hecho, no grabó las entrevistas; tomaba notas y se valía de los recuerdos para crear esta historia de ficción, que no crónica ni biografía oficial.

Para terminar, nos recitó algunos de sus poemas, publicados en edición bilingüe, y en los que podemos observar la difícil tarea del traductor a la hora de trabajar con poemas, para no perder los juegos de palabras, los matices y las intenciones de los poemas (figura 5).

Escritura
 Escritura

El primero en ser recitado fue Separación, poema no demasiado breve en el que como espectadores asistimos a la separación de una pareja y sus desastres: «Comenzó, quizá, el mismo día en que nos conocimos» (113). Le siguió Central Park, esta vez en euskera; para terminar con Bookface.

Y llegó el momento de la despedida, decir adiós a Gente que trabaja en los tejados

Entre dedicatorias, risas y chascarrillos nos despedimos del escritor, ya desmitificado, como el protagonista en La voz del Faquir, y con la sensación de haber ganado algo, crecido. Y es que ante la naturalidad de la persona Harkaitz Cano, es imposible obviar al gran escritor y artista que hay detrás.

Mary Nafría

 


¡Hazte mecenas cultural!

¿Te identificas con lo que hacemos? Si consideras que un medio de reflexión cultural como El Café de la Lluvia es necesario, puedes formar parte de él apoyando el proyecto haciéndote mecenas. Tienes toda la información pinchando en la imagen.

 

¿Qué te parece el tema que hemos abordado? ¡Déjanos un comentario!

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: