El papel de los sangleyes en tiempos del Galeón de Manila

Mapa de Filipinas del S.XVI.

Los Chinos Sangleyes fueron los primeros grupos de emigrantes “chinos” que llegaron a las colonias españolas de ultramar. En un contexto de predominio español y portugués en el Océano Pacífico, las primeras comunidades asiáticas comenzaron a llegar a Filipinas para dar el salto a América, a pesar de que ya existían comunidades chinas en el archipiélago. Esto sucedió tras una colonización de las islas no exenta de problemas.

Debemos hacer unas consideraciones en torno al término sangley. Éste hace referencia a aquellos chinos que no se habían mezclado con otras razas. Existía el término “mestizo de sangley”, que fueron los que acabarían prosperando en mayor número, caso de José Rizal, icono de la insurrección filipina en 1898, del que se hablará más adelante. Estos inmigrantes no tendrían el estatus de súbditos, sino de extranjeros hasta su integración en la sociedad filipina. Los sangleyes eran considerados extranjeros, pero tenían reconocido su estatus aparte para ser diferenciados de aquellos que sólo estaban en las islas de manera estacional.

La colonia sangley se instaló en Manila. Gracias a este comercio no dejó de crecer, y se volvió imprescindible para el comercio. Gracias a esta riqueza, Manila haría los cañones y las fortificaciones tanto para las islas como para los fuertes americanos. Para 1650, habría instalados en Manila cuarenta y dos mil personas, de las cuales quince mil eran chinas.
Su nacimiento responde a ese establecimiento del comercio con China del que se hablaba anteriormente. El potencial de ese comercio fue motivo suficiente para la fundación de la ciudad, y la actividad que trajo consigo llamó a mucha población que llegaba tanto de Nueva España y la metrópoli como de China, Vietnam o Japón, aunque principalmente del territorio Ming. Gracias a este comercio, los sangleyes no dejaron de crecer en número, y acabarían volviéndose fundamentales para el comercio. Si bien muchos comerciantes se quedaban en Manila de manera estacional, había muchos que se quedaban y que formaban familias en las islas, trabajando como comerciantes y como artesanos. Pronto se encargaría a Manila la confección de los cañones que defenderían los fuertes, así como los barcos, debido a que la madera filipina era de alta calidad, y a que las técnicas de Oriente eran destacables. La convivencia por lo general fue pacífica gracias al comercio fluido que se desarrolló únicamente en Filipinas, por mucho que Castilla intentase la concesión de un enclave en suelo chino.

Esa instalación de asiáticos en las ciudades no estuvo exenta de inconvenientes. Junto con los problemas que desde Nueva España y la metrópoli llegaban, los chinos sangleyes tuvieron que convivir con trabas que llegaban desde el propio gobierno de las islas, que en última instancia respondía ante el virreinato. Fueron acosados de adulterar la moneda circulante en el archipiélago, y por lo general sufrían los recelos de los vecinos de la ciudad.

Plano de Manila, S.XVI.

Una de esas medidas que tomaron contra ellos fue la de excluirlos a los barrios extramuros, conocidos como los Parián1 . Lo habitual era que esta comunidad estuviese asentada en el barrio de Binondo, en la otra rivera del río Passig, dejando los barrios intramuros a los españoles. Estos barrios estaban vigilados con los cañones de la ciudad apuntando hacia ellos. Allí se desarrollaba habitualmente el mercado de la seda debido a que las que llegaban de China eran muy ricas. Los conflictos se sucedieron a partir del S.XVII, concretamente en 1603, con la consiguiente expulsión masiva de chinos que se decretó. Las condiciones de vida de los sangleyes, si bien eran relativamente cómodas, eran a su vez peligrosas: estar extramuros formaba guetos contra los españoles, que se tradujeron en esta revuelta que provocó importantes pérdidas de vidas y de ingresos económicos en ambas partes. Tras la expulsión no pasó mucho tiempo hasta que fueron readmitidos en Binondo, en 1606. Esta no fue la última de las revueltas, contándose tres más en el siglo: 1639, 1662 y 16862 , que normalmente acababan con la expulsión de los chinos y con su rápido regreso debido a la dependencia que se señalaba anteriormente. Los sangleyes volvían porque, a pesar de que la vida era difícil en Manila, siempre era mejor que en las provincias del sur de china, donde la piratería japonesa y europea era una constante, donde los impuestos eran mucho mayores que en el resto del país y donde existía una tendencia de abandono del campo por la ciudad.

A pesar de ello, hubo sangleyes que figuraron entre las clases pudientes de Manila y que destacaron en la sociedad filipina. Y es que este ascenso responde a una clara interdependencia entre los grupos: los españoles dependían de los sangleyes para prácticamente cualquier tema comercial, mientras que los sangleyes sólo dependían de los españoles para protección y ventajas legales. Los sangleyes, por ejemplo, ansiaban tener el control de la plata española, y los españoles deseaban los productos suntuarios chinos.

Rubén Almarza


1Fueron fundados por Gonzalo Ronquillo en 1580.
2En esta última se realizó una Real Cédula en la que se obligaba a los sangleyes a la conversión al cristianismo en un plazo de dos meses, bajo pena de expulsión.