Impresiones sobre la exposición ‘Los Pilares de Europa’

Hace unas semanas tuve el gusto de entrevistar a Eva Nogués (Área de Programación de CaixaForum), la razón era la exposición recién inaugurada que versaba sobre la conformación de la Europa medieval. Como título “Los Pilares de Europa”, clara declaración de intenciones del objetivo que persigue la muestra. En dicha entrevista, Eva definió los puntos clave sobre los que se articulaba la exposición, haciendo hincapié en el aspecto museográfico y la finalidad de la misma. Si hoy escribo estas líneas es porque he acudido al corazón de Madrid para visitarla y quería dejar a través del teclado algunas impresiones.

Vista de la muestra

Antes de poner sobre la mesa algunos aspectos, cabe describir brevemente lo que nos encontramos en los diferentes espacios. Sin ánimo de abrumar al lector con una extendida presentación de la muestra, podemos decir que a lo largo del itinerario nos encontramos con una serie de temas que se articulan con piezas y paneles informáticos. Esto es: la caballería, la vida en la corte, el orbe religioso, el poder de la realeza, el ocio, el mundo funerario y otros ejes que nos intentan dar una mirada completa de la Europa medieval. Además en una de las salas podemos visionar un vídeo en el que se nos muestra parte del legado medieval que ha llegado hasta nuestros días.

Cuando acudo a una exposición de esta índole, un número de preguntas viene a mi mente de forma automática: ¿Cómo está distribuida? ¿Qué piezas la componen? ¿Hay otros elementos que articulen la muestra además de las piezas? ¿Dichas piezas y elementos auxiliares consiguen alcanzar el objetivo de la exposición? ¿Se realizan actividades paralelas? Todo ello sin olvidar la finalidad de ser didácticos sin aburrir y generar un espacio de diálogo entre la persona que acude y lo que allí se encuentra.

Composición de la muestra

Estuche de marfil para pluma (1050-1100). Procedente del Museo británico.
Estuche de marfil para pluma (1050-1100). Procedente del Museo británico.

Si bien he citado de manera sucinta los temas que se tratan en la muestra, las piezas pertenecen prácticamente en su totalidad al Museo Británico, cuestión que apunta el subtítulo de la exposición. Por tanto los elementos materiales provienen de un marco geográfico determinado salvo algunas excepciones que proceden del Museo Arqueológico Nacional, Museo Nacional de Arte de Cataluña y del Museo Frederic Marès.

En cuanto a la procedencia estamental de las mismas, cabe decir que un alto porcentaje nos llega desde las altas esferas de poder que regían el día a día. Piezas de fino trazo cuya elaboración requerían un alto grado de especialización como la cabeza de un bufón, el alfiler de hueso con cabeza de unicornio y el famoso broche de Wingham.

Aprender a leer la pieza como fuente histórica

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Relieve funerario (1345-1350). Procedente de Museo Frederic Marès.

Uno de los aspectos que más me ha llamado la atención es la intencionalidad de que el visitante aprenda a leer la pieza expuesta. Un claro ejemplo lo tenemos con un relieve funerario procedente del Museo Frederic Marès en el cual vemos una serie de figuras en actitud plañidera. De la iconografía expuesta podemos dilucidar cómo se vestía La iconografía nos muestra la vestimenta y el armamento de la nobleza del siglo XIV. Claro está que no podemos generalizar, pero nos aporta información valiosa para un marco geográfico determinado en una época concreta.

Juego de Tronos no podía faltar

Uno puede pensar que el sábado por la tarde es mal día para apreciar con reposo y calma la esencia de la muestra. No obstante, hay un aspecto que me llama mucho la atención, las voces que pueblan las estancias y rebotan en las vitrinas, esas sí son las impresiones reales. Si tuviéramos que hacer una selección de etiquetas de lo que más se hablaba: “Qué bonito”, “Juego de Tronos”, “el poder de la Iglesia”.

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Espalda del rey del ajedrez de la isla de Lewis. Procedente del Museo británico

El “qué bonito” hace alusión a la calidad artística de las piezas y los materiales que las componen. Esto nos muestra que aparece representada una élite social mientras que el estamento más bajo se ve reflejado por la mirada de esta élite, pero no con sus propios utensilios de uso. “El poder de la Iglesia” es algo que se respira en el ambiente, incluso el espacio de la exposición está conformado de forma absidal, aspecto por tanto que han sabido reflejar a la perfección los organizadores. Finalmente, “Juego de Tronos” es muy aclaratorio del legado historiográfico de una atmosfera que sirve para generar una gran historia. Recordemos en qué se apoya Martin, la Guerra de las Dos Rosas, por ejemplo.

La compleja Europa medieval

Más allá de las impresiones de los visitantes puedo decir que la exposición (que también se apoya en actividades familiares y educativas, punto esencial), cumple con su misión ante un espectador que quiere conocer cómo se articulaba el orbe medieval desde un punto general, en ocasiones estereotipado. Por tanto es de reconocer el esfuerzo de la organización para traernos un gran número de piezas del Museo Británico e hilar a través de ellas los pilares de aquella Europa medieval, por ello merece mucho la pena acudir a la muestra y os invito a ello. Eso sí, que el visitante piense que las piezas en su mayoría proceden de las islas británicas por lo que se nos está mostrando un sujeto de aquella época. Una época que por cierto posee un gran número de aristas y cuya uniformidad se antoja imposible.

Javier Fernández Negro