La Columna: Historia y Heavy Metal

Hoy me tomé un café con Nietzsche y me lo volvió a recordar: “Sin música la vida sería un error”. Posé la taza sobre su plato de cerámica rota, aparté el libro levemente y saqué un cuaderno. En él comencé a anotar todo lo que la música desde mi adolescencia me había aportado. No era poca cosa, pero me detuve en una de ellas: la relación entre la Historia y la música, más concretamente, el heavy metal.

Cuando comencé a escuchar a Iron Maiden gracias a un amigo en tiempos de la adolescencia no pude imaginar lo que reflejaban muchas de sus canciones. La banda con Bruce Dickinson a la cabeza les dedica melodías a personajes tan carismáticos como a Genghis Khan y Alejandro Magno, aquello para un chaval de 14 años suponía una revelación. Más tarde te enteras de que Bruce estudió Historia además de ser piloto de avión y todo empieza a cuadrar con Aces High, canción que versa sobre los bombardeos de Londres en la II Guerra Mundial dentro de un disco llamado Powerslave, cuya portada nos presenta a un Eddie faraónico en aColumnaHeavylgo parecido a Abu Simbel.

A la par de mis primeras escuchas de Maiden aparecieron en mi universo discos de Tierra Santa. Los riojanos nos hablan de las Cruzadas, Juana de Arco, Nerón, La Torre de Babel, El Laberinto del Minotauro e incluso de la Armada Invencible. Mitología e historia en clave musical que no dejaban de invitarme a interesarme más por aquellos temas de vertiente histórica. Y poco después apareció la formación asturiana Warcry, y con ellos, Héctor de Troya, el Capitán Lawrence, Parmenión y Alejandro Magno e incluso un disco bajo el título de Alea jacta est , tiempos de Julio César, tiempos del Rubicón.

Con aquellas canciones, y tantas otras de diversos grupos, creció mi interés por la Historia. Y pasados los años me percaté de que era una gran forma de encender la luz en aquellos adolescentes que se sienten perdidos y ven nuestra disciplina como algo denso y aburrido.

Javier F.Negro