Ernest Urtasun, Ministro de Cultura, sigue mudo ante el robo perpetrado el el Museo Municipal de Villena el pasado 27 de agosto. El conjunto de piezas sustraídas pertenece a la Edad del Bronce y se descubrió en 1963. Se compone de brazaletes, cuencos, vasijas y otros objetos realizados en oro, plata, hierro y ámbar. La magnitud del acontecimiento y sus efectos merecían de cara a la opinión pública unas declaraciones firmes del ministro del ramo. Además del anuncio público de un plan de acción para evitar en la medida de lo posible la repetición de saqueos como el que ha producido la desaparición del Tesoro de Villena.
El Tesoro de Villena, crónica de un robo anunciado
Con el oro en máximos históricos como siempre dice Isaac Sánchez, no es de extrañar que el Tesoro de Villena sea metal de lingote más que colección expuesta en una vitrina de algún onanista enfermo. La madrugada del 27 de agosto se cometió el crimen en el Museo de Villena (MUVI) en un tiempo récord, tan sólo 4 minutos tardaron en hacerse con las piezas y salir a toda velocidad con dos coches de alta gama. Villena no fue el primero este año, los museos de Badajoz y Albacete sufrieron saqueos los días 25 de abril y 28 de julio, respectivamente.
A nivel europeo también se han cometido delitos de similares características durante los últimos tiempos, el Museo del Louvre, el MAK y el Drents han sido víctimas de robos sobre su patrimonio. En este contexto, Europol publicó un informe el pasado mes de agosto en el que subrayada el cambio de tendencia de los ladrones a la hora de robar en los museos. Ahora, las bandas emplean métodos más violentos para sustraer las piezas de los espacios museísticos. El objetivo principal de los delincuentes son los metales.
Estamos en definitiva ante un cambio de paradigma que responde a un momento de tensión económica global con la inflacción por las nubes y una subida de costes preocupante. El oro y otros metales se muestran como un valor refugio de alta fiabilidad por lo que su demanda aumenta. Esto es propicio para que las bandas organizadas se focalicen en objetos arqueológicos que se vistan de estas prendas metálicas.
Lamentos y dedos acusadores
Al día siguiente del robo del Tesoro de Villena apareció el alcalde del municipio entre lágrimas lamentándose de la pérdida, pero no asumiendo responsabilidades. A partir de ese momento empezó el partido de tenis a tres entre el regidor de Villena, la Generalitat Valenciana y, a lo lejos, el Ministerio de Cultura, que el pasado 11 de agosto, después de los robos de Badajoz y Albacete, solicitó a los museos, por petición de la Policía Nacional, un listado de las piezas de alto valor que conservaban sus vitrinas. El cruce de declaraciones es el ya habitual en este tipo de casos entre distintos organismos y partidos políticos.
Si dejamos al margen el bochorno al que nos tienen acostumbrados los políticos, ¿pudo evitarse el robo del tesoro de Villena? Nunca lo sabremos. Las medidas de seguridad implementadas eran «a priori» las adecuadas. No obstante, la Policía Nacional aconsejó introducir miembros de seguridad en 2024, año en el que el Tesoro de Villena se instaló en el renovado museo. El consistorio rechazó entonces la medida sugerida por su «elevado coste».
Ministro y medios de comunicación
Más allá de la competencia directa (recae sobre el Ayuntamiento de Villena), Ernest Urtasun, Ministro de Cultura, podría haberse pronunciado. A fin de cuentas, es un hecho de suma gravedad que afecta a su ramo. Aún recuerdo las declaraciones de Emmanuel Macron, Presidente de la República de Francia, en octubre de 2025 después del robo perpetrado en el Louvre. El presidente francés lo calificó como un «ataque a un patrimonio que apreciamos porque es nuestra historia». Un gesto de cara a la opinión pública hubiera sido necesario por parte del ministro, máximo representante en la materia.
Urtasun ha tenido diversas oportunidades para valorar lo acontecido este verano, la última ocasión en una entrevista que le realizaron en La 1 de Televisión Española, aunque bien es cierto que ni siquiera la entrevistadora le puso el tema en bandeja. Esto último es un síntoma claro de la relevancia que se le otorga a la cultura en nuestro país dentro de los medios, como si de una nota a pie de página borrosa se tratase. Los mass media reflejan un panorama desolador en la sociedad del espectáculo, un gran ejemplo lo tenemos en la cobertura de Antena 3. Este canal creó un reportaje sensacionalista y frívolo en clave de “misión especial”, algo que resulta incalificable.
El problema de fondo y las soluciones
Esto sucede por no querer saber lo que supone en realidad el patrimonio. Más allá de un “motivo de orgullo identitario” en él se encuentran las claves para comprender cómo se articulaban las sociedades pasadas y las relaciones entre las mismas. La mayoría de los políticos son inoperantes en esta materia porque no da votos. Por su parte, los medios de comunicación encuadran en su mayoría mal el problema de fondo. Es necesaria una labor de concienciación profunda que se inicie en los colegios y se replique en los propios medios. Necesitamos periodistas formados en este ámbito y que sean conscientes de lo que supone el patrimonio para el conjunto de la sociedad.
Los políticos de turno deberían escuchar a los técnicos y aplicar las medidas necesarias para su preservación. Es necesario un plan nacional alejado de relatos tendenciosos y que ponga el foco en la ciencia y en la propia conservación del patrimonio. El conocimiento es un bien de alto valor real y tenemos que cuidarlo.
Espero que la reunión del próximo 10 de septiembre convocada por el Ministerio de Cultura con las Comunidades Autónomas para reforzar la seguridad de los museos se materialice en acciones reales. Acciones que permitan salvaguardar el patrimonio en cada espacio museístico del territorio nacional. Aunque el Tesoro de Villena ya no lo verá, ojalá me equivoque.
Javier F. Negro


