Zalmoxis

Mapa de la situación de la región de Dacia, con la disposición de los diferentes pueblos durante el reinado de Burebista (82-44 a.C.)

El mundo grecolatino tuvo tendencia a homogeneizar a los grupos poblaciones que encontraba en determinadas regiones, cuyas características partían de una atomización poblacional y cultural. Esta simplificación en un modo práctico se aplicó también con el mundo tracio, pasando a denominarse, por parte de los griegos, a las diferentes sociedades que habitaron la actual región de los Balcanes como thrakes. Pero la división no resulta tan sencilla a simple vista, pues las aproximadamente doscientas tribus que componían esta denominación se asentaban en la zona noroeste de los actuales Balcanes, con escitas, panonios, dálmatas, ilirios, bálticos o celtas. A nivel geográfico, el río Danubio sirve como referente y elemento separador de las dos grandes áreas que compondrán a estos grupos poblacionales, compuesto por estos “tracios” del sur y del norte respectivamente, que significaron dos grandes áreas lingüísticas y poblacionales. En la región norte, además de las tribus indicadas anteriormente, estarán los daco-getas como gran referente, tanto que durante época romana pasará a denominarse como Dacia a la provincia de nuevo cuño.

El origen de Zalmoxis

Estado actual de la supuesta cueva de Zalmoxis, en el pueblo de Polovragi (Rumanía). Fuente: romaniajournal.ro

Zalmoxis/Zálmoxis (etimológicamente “el dios de la piel de oso”, por ser cubierto al nacer con una) es el nombre habitualmente empleado, aunque presenta otras denominaciones como Salmoxis o Zamolsis/Samolsis, y corresponde, bien, una divinidad o a un personaje supuestamente histórico, según varios autores, y con referencias míticas que habitó durante el siglo VI a.C., sin poder concretar fechas exactas debido al oscurantismo de su existencia. El surgimiento como figura de Zalmoxis y con posterioridad su culto, se encuadra precisamente en la región de Dacia, lugar donde con la considerada reforma que se le atribuyó, modificó profundamente las creencias, así como las instituciones, de toda la región. Aunque para entender la importancia de la doctrina que impartió en su retorno a Dacia hay que adentrarse en su vivencia en el mundo griego. En este lugar sería esclavo y discípulo de Pitágoras, del cual aprenderá grandes conocimientos astrológicos y mágicos, los cuales junto a grandes riquezas, llevará consigo a su tierra natal tras lograr la manumisión debido al aprecio de su amo y maestro. Al menos esta es la referencia que tenemos según Heródoto gracias a colonos griegos del Helesponto y del Mar Negro, pero que el propio autor duda al indicar que Zalmoxis pudo vivir mucho antes que Pitágoras. Pese a todo, la relación debemos basarla en que para la sociedad griega resultaba imposible aceptar que las doctrinas planteadas por Zalmoxis, recogidas por Heródoto así como otros autores clásicos, pudieran servir de ejemplo. Por tanto, se establecería una conexión con Pitágoras, para que a través del filtro heleno pudiesen ser aceptadas.

La falta de datos para asegurar determinados hechos de su vida ha llevado a gran número de investigadores de la religión daco-getas a la consideración de que Zalmoxis no fuera un hombre posteriormente divinizado, pasando a ser directamente una divinidad con gran peso en la sociedad de esa región. Lo cual no evita aceptar su huella en los autores antiguos. Precisamente otro número considerable de investigadores contemporáneos aceptan esta importancia y creen en la identificación del personaje como algún hombre divino o mago con gran repercusión.

Ahora bien, según la tradición, gracias a la enseñanza helénica recibida aplicará su sabiduría en su tierra natal, donde alcanzará fama y recibirá al rey y los principales aristócratas dentro de una sala de recepción (andreon) que construyó expresamente para ello. Durante la celebración de estas recepciones o fiestas que realizaba, predicaba que ni ellos ni ninguno de sus descendientes morirían, pasando a un lugar donde perdurarían por la eternidad. De hecho, la idea de la inmortalidad junto con el vegetarianismo y otra serie de planteamientos muestran una relación directa con el pitagorismo. Posteriormente construyó una morada subterránea a la cual decidió descender y permanecer en ella durante los siguientes tres años, volviendo a la comunidad al cuarto para seguir exponiendo sus ideas. Rápidamente su mensaje caló en la sociedad daco-geta, sobre todo gracias a la idea de una vida más allá de la muerte.

La naturaleza religiosa de Zalmoxis e iniciático

Representación artística en dibujo del ritual de ofrenda a Zalmoxis, donde tres guerreros sujetan lanzas mientras otros dos arrojan a la víctima. Fuente: evz.ro

La construcción de un espacio habitacional bajo tierra no es casual, ya que parece responder a una naturaleza ctónica por parte de Zalmoxis, quien seguiría el ejemplo de otros profetas míticos como Minos, Radamantis, Epiménides, quienes desaparecían durante tres años tras descender a una cavidad subterránea para resurgir renacidos al cuarto. Este modelo, ya sea de tres días o años, es empleado por otros profetas o divinidades posteriores como Jesucristo o Mitra por ejemplo. Durante el periodo que estuvo bajo esa cavidad, Diodoro nos indica que estaría en comunicación con Hestia, otra divinidad con carácter ctónico. La existencia de mitos donde héroes o dioses han ido al inframundo y vuelto de él se encuentra bastante extendida, como el archiconocido de Orfeo, y los mismos pudieron ser conocidos por Zalmoxis y utilizados para su propósito. Así mismo, otros autores han planteado conexiones con Heracles o Cronos inclusive. Tampoco se puede olvidar que algunos de los dioses conocidos por los griegos (principalmente durante el siglo V a.C.) como fueron Sabazios, Bendis o Cotys, así como al propio Orfeo o Dionisos, se les atribuye un origen tracio (incluyendo Tracia meridional y la posterior Dacia). Por consiguiente, la relación parece establecida entre el mundo griego y el tracio, donde el culto de Zalmoxis afectaría al entorno dacio en una profunda reforma a nivel institucional y religiosa.

El carácter ctónico y la importancia dada a la vida tras la muerte, son un claro indicativo de que el culto a Zalmoxis tiene un componente iniciático. Los ritos realizados siguen una similitud con otros misterios griegos y helenísticos, como los citados de Orfeo o Dionisos y, del mismo modo, de Eleusis, puesto que mediante el ritual de la ocultación y el retorno a la tierra, se realiza una equivalencia a su muerte y posterior epifanía como si hubiera renacido. Además de las características particulares del culto como la reunión en el andreon y los banquetes ceremoniales, se unían ideas como la inmortalidad del alma y la consideración de un mundo celestial. Respecto a la importancia de la creencia en esa vida de ultratumba, Heródoto nos indica el llamativo ritual realizado por los Getas, quienes cada cuatro años, fecha no casual como se puede observar, un guerrero se lanzaba contra tres lanzas o picas para morir insertado por ellas y así servir de mensajero para su divinidad, ya que su alma llegaba hasta el refugio subterráneo de Zalmoxis para indicarle que era momento de dejar de permanecer oculto y volver. Cabe decir que el ritual era tomado muy en cuenta, pues si el sacrificado no moría era mal considerado dentro de la comunidad y el ritual debía volver a repetirse.

Otra versión del mito. Su adscripción al poder real.

Fotografía de la famosa “Esfinge” (por su parecido con la Gran Esfinge de Giza) de Bucegi, nombre éste de la montaña donde supuestamente subió Zalmoxis. Se trata de un megalito antropomorfo que representaría el rostro de Zalmoxis coronado con un Pilleus. Fuente: adevarul.ro

Una variante tardía del mito relacionado con Zalmoxis nos viene recogida por Estrabón, quien partiendo de los análisis realizados por Posidonio siglos antes, mantiene la vinculación como esclavo de éste con Pitágoras, pero del cual dice que solo aprendería la astrología y no el concepto de inmortalidad del alma. Los conocimientos serían adquiridos por la relación de Pitágoras con eruditos y sacerdotes egipcios.

Gracias a estas nuevas enseñanzas y ya de vuelta a su tierra natal, logra realizar prodigios y exponer su doctrina central, lo que le granjeará el afecto del monarca y es asociado al trono. Ya en su nueva posición, como sumo sacerdote y profeta, se retirará a una cueva en lo algo de la montaña sagrada para los Getas conocida como Kogainon, donde recibirá al monarca y personalidades principales del reino. En este nuevo mito, se pierde el carácter iniciático y mistérico, pero se fomenta y profundizan las relaciones de poder con los altos cargos, pues Zalmoxis como gran sacerdote espera la visita de los manifestantes del poder. Durante la nueva posición de Zalmoxis, el propio sacerdote realizará toda una serie de reformas religiosas y proezas, lo que le llevará a gozar del afecto y la veneración de todo el reino hasta su muerte y posterior deificación. Con el tiempo tras la divinización de Zalmoxis (al cual se hace referencia como divinidad o demon/daimon), habrá un asentamiento y perduración del culto, siendo continuado en sus labores por un gran sacerdote que vivirá en solitario en la montaña y que también será consejero del rey. Algunos autores han ido más allá de esta teoría, que parte de las tesis de Mircea Eliade, y han sugerido que realmente un esclavo o discípulo de Pitágoras, desconocido, llegase a ser un alto sacerdote daco-geta y tras su muerte, fuera asimilado al propio Zalmoxis. Este acto terminaría convirtiéndose en tradición y pasaría con sucesivos sacerdotes, los cuales terminaron siendo los representantes del dios en la tierra y tras sus muertes fueron considerados como la misma divinidad. Precisamente el carácter de esclavo y, al mismo tiempo, de vinculación con las élites del culto a Zalmoxis se manifestaba físicamente, pues solamente las mujeres y los esclavos se tatuarían para recordar el sufrimiento de Zalmoxis, mientras que la nobleza exclusivamente iría con la cabeza cubierta con un sombrero o pilleus, separándose del resto de la población y con un claro componente religioso.

De hecho, mediante personajes históricos podemos saber que se mantuvo esa relación entre el poder político del reino y el religioso del culto a Zalmoxis. Así sucede con el reinado de Burebista, bajo el cual se realizó una unificación política de las diversas tribus, y quien tuvo como consejero y sacerdote de Zalmoxis a Deceneo, el cual poseía amplios conocimientos astrológicos, cosmológicos, mágicos, seguía preceptos alimenticios cercanos al pitagorismo y realizó una ordenación sacerdotal y del calendario. Además es significativo que tras la muerte del rey Burebista, Deceneo, le sucedió en el trono convirtiéndose en una especie de rey-sacerdote. Así mismo, otros reyes conocidos, gracias a la lista elaborada por el historiador Jordanes, como Comosico, Corilo o Decébalo parece que llegaron a ser sacerdotes también. Incluso autores clásicos como Platón, que se interesó por el mito, pone en boca de Sócrates mediante uno de sus diálogos que los “médicos” del rey tracio Zalmoxis, eran capaces de conferir la inmortalidad ya que su rey es también un dios. Por consiguiente, la vinculación de esferas, política y religiosa, se difumina claramente dentro del mito. La influencia platónica en su figura se profundizará con posterioridad ya que los neoplatónicos terminarán por vincular a la divinidad solar de Apolo con Zalmoxis, al ser este segundo inspirado por Pitágoras, a quien consideraron reencarnación de Apolo.

El final del culto y su sustitución

Detalle del bajorrelieve donde se presenta la escena del suicidio de Decébalo, rey dacio, presente en el conjunto escultórico que compone la decoración de la columna de Trajano (113 d.C.). Fuente: noentiendoelarte.files.wordpress.com

La relación del culto de la divinidad geta con el poder no quedará aquí, pues la capital del reino, Sarmizegetusa Regia (actualmente Gradistea Muncelului en Rumania) que sirvió de peregrinaje como lugar sagrado, cultual y de unión para la población al ser asimilada, en tiempos de Burebista, al monte Kogaionon, va a ser destruida tras la conquista romana. Tras la conversión en provincia romana se establecerá muy cerca de la ciudad la nueva Colonia Ulpia Traiana Sarmizegetusa, que pasará a ser la capital religiosa, logrando de este modo vincular el nombre del emperador y el de la capital clásica e introducir el culto imperial en Dacia en sustitución del culto a Zalmoxis. La razón estriba en que logró mantener mediante la divinización de los emperadores, la utilización política del culto como elemento de cohesión religiosa y política como tiempo atrás se había logrado con Zalmoxis. De tal manera que los reyes-sacerdotes de Zalmoxis tendrían rasgos similares a los emperadores romanos, que también recibían culto y eran la máxima autoridad religiosa en Roma.

Ante tales hechos, se demuestra la importancia de la figura de Zalmoxis y como su culto sirvió para unificar y dotar de cohesión a toda la población daco-geta, además de un impulso revitalizador y reformista afectando por completo a la estructura socio-política. La religión mediante ya sea un personaje mítico, dios u hombre divinizado, se entronca con el poder con una clara voluntariedad identitaria que perdurará hasta la conquista romana.

Javier Solís Montero

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