Concepción Arenal en El Café de la Lluvia

Rompiendo roles

Concepción Arenal lleva mucho tiempo en El Café de la Lluvia, muchos más del que crees. Hace tiempo que tienes su silueta ante ti.
Cuando surgió la idea de crear este espacio cultural tenía muy claro que quería ambientarlo en aquellos cafés tertulia del siglo XIX. Me interesaba el ejercicio del pensamiento crítico que se realizaba en ellos. Estos lugares al principio estaban copados por hombres, algo que poco a poco fue cambiando. Esto se muestra claramente en el primer logotipo que utilizamos cuando comenzamos nuestra andadura. Se trata de El café de Ricardo Balaca y Oreja, una pintura sobre hojalata que puede verse en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. La escena es la de un café en la que se aprecia a muchos hombres y una sola mujer, o al menos eso parece. Aquella obra está datada entre 1830 y 1840.

Detalle de El café | Ricardo Balaca y Oreja

Pasados los años llegó el momento de darle una vuelta conceptual al logo. Por esta razón nos pusimos en contacto con el ilustrador Javier Borrón. Tras muchos bocetos, finalmente nos decantamos el diseño que actualmente puedes ver. La silueta que tienes a la izquierda es la de la Concepción Arenal disfrazada de hombre.

Caballo de Troya

Concepción Arenal en el logotipo de El Café de la Lluvia
Logotipo de El Café de la Lluvia. La silueta de la izquierda corresponde con Concepción Arenal | Javier Borrón

La escritora gallega tuvo que vestirse de hombre para poder acudir a las clases de la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid en la década de 1840 porque las mujeres lo tenían prohibido. Al poco tiempo se descubrió que era una mujer, pero finalmente consiguió acudir como oyente. Lamentablemente no le permitieron matricularse en la universidad.

Después de cuatro años pisando las aulas, custodiada por profesores para ir de clase en clase, dejó la universidad y ya con su marido, Fernando García Carrasco, se adentró en los cafés de la época. Para ello también tuvo que ponerse atuendos asociados al género masculino decimonónico. En aquellos cafés tertulia se hablaba especialmente sobre política y cultura. Estas experiencias supondrían un buen caldo de cultivo para todo lo que posteriormente Arenal plasmaría en sus textos. De hecho por aquel entonces comenzó a publicar en el periódico La Iberia, un medio de corte progresista. Uno de sus textos nos describe lo que debería ser el periodista de entonces:

El periodista necesita comprender a los que valen más que él, y hacerse comprender de los que valen menos; ha de desleír su pensamiento en palabras de tal modo, que no abrume al discreto y sea comprendido por el ignorante, especie de gimnasia que más veces abruma las fuerzas que las fortifica. (El artículo se publicó en La Iberia el jueves 14 de mayo de 1857).

Concepción Arenal y la conciencia social

Estudios penitenciarios refleja la situación de las cárceles en la España del siglo XIX. Ensayo escrito por Concecpión Arenal
Portada de Estudios Penitenciarios | Biblioteca Nacional de España

Periodista ella, también fue la primera mujer en tener el cargo de visitadora de prisiones allá por el año 1864. Una experiencia que tejió en su interior una gran conciencia social al ver la situación en la que se encontraban las presas.

De aquellos años salieron un gran número de ensayos y poemas. Alguna de sus publicaciones incluso le valió un gran reconocimiento como es el caso de Oda a la esclavitud (1866), premiada por la Sociedad Abolicionista de Madrid. Asimismo publicó Cartas a los delincuentes (1865) y El reo, el pueblo y el verdugo o La ejecución de la pena de muerte (1867). Pero si me tengo que quedar con una serie de textos que reflejen aquella etapa es con sus Estudios penitenciarios (1877). En estos últimos nos muestra un país que abusaba de la prisión preventiva y castigaba a las mujeres especialmente. De aquella obra comparto el siguiente fragmento que he considerado de interés para quien lea estas líneas:

Pocos saben lo que pasa en la cárcel: es aquél un cuadro repugnante para unos, terrorífico para otros, y de que todos apartan la vista. Vagamente se tiene alguna idea de que están mal los presos; en los periódicos se lee todos los días que se han escapado, que tienen sangrientas reyertas, que están en la mayor desnudez, que intentan matar al alcaide 6 son muertos por el centinela. Estas cosas se leen con indiferencia, como acontece con los males frecuentes, inevitables, y de que nos creemos a cubierto. (Fragmento extraído de Estudios penitenciarios. En concreto se encuentra en el capítulo VIII). 

Preocupación por la mujer 

Fotografía de Concepción Arenal | Wikipedia

Punta de lanza del feminismo en aquella época, dejó estudios imprescindibles como La mujer del porvenir (1869), La educación de la mujer (1892) y Estado actual de la mujer en España (1895), entre otros. Sus textos muestran la situación de la mujer. Esta es dependiente del hombre y se encuentran en condiciones de mayor precarización que él. Además, reflejan la necesidad del acceso de la mujer a espacios ocupados por hombres e igualar a ambos en condición.

El error de que las facultades intelectuales de la mujer son inferiores, y muy inferiores a las del hombre, tiene fatales consecuencias como todos los errores, y más que muchos. Los hay que se podrían llamar simples y otros compuestos.  El que tratamos de combatir hoy es de los últimos, y sus resultados se extienden y ramifican al infinito. Aunque la injusticia y el error son malos para todos, aunque cuanto perjudica a la mujer es en perjuicio del hombre, y no puede haber cosa mala para entrambos, que sea buena para la sociedad. A fin de fijarnos mejor, veremos las consecuencias de la supuesta inferioridad de la mujer. ( Fragmento extraído de La mujer del porvernir. En concreto se trata del capítulo V). 

Muy preocupada por la instrucción de las mujeres, estuvo relacionada con las corrientes de pensamiento krausista y asimismo con la Institución de Libre Enseñanza, un modelo educativo con el que nos sentimos muy identificados. De esta manera entró en contacto con figuras como Fernando de Castro, primer presidente de la Asociación para la Enseñanza de la mujer en 1870. Arenal fue socia y colaboradora de esta asociación que pretendía ofrecer a las mujeres el acceso a la enseñanza académica.

Concepción Arenal y los cimientos del sistema patriarcal

Para finalizar, comparto un fragmento extraído de La educación de la mujer. Así lleva por título la ponencia con la que participó en el Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano en 1882. Un buen ejemplo de cómo Concepción Arenal comenzaba a mover los cimientos de un sistema machista.

El médico, como hombre, ¿tiene derecho a ejercer su profesión? ¿Se le autoriza para ejercerla en virtud de su sexo, o de su ciencia?. ¿Qué se pensaría del que, sin haber estudiado quisiera recetar u operar, y dijese al enfermo: «yo no sé medicina, ni cirugía, pero le curaré a usted porque soy hombre?» Se pensaría en enviarle a un manicomio.  Y si el hombre, no por serlo, sino por lo que sabe, puede ejercer una profesión, a la mujer que sepa lo mismo que él ¿no le asistirá igual derecho? (Fragmento extraído de La educación de la mujer. En concreto se tara del capítulo IV). 

Sobran los motivos

Si bien el anterior planteamiento nos debería parecer más que superado, tampoco nos puede caber la duda de que hoy en día sigue habiendo colectivos que cuestionan las capacidades, derechos y libertades que tienen las mujeres. Por eso es necesario reivindicar figuras como la de concepción Arenal. Una mujer que trasgredió los roles de género establecidos para acceder a espacios en los que las mujeres tenían prohibido el acceso.

Eco de lluviaJavier F. Negro

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