El expolio arqueológico más allá de Daesh

Lo sigo recordando como si fuera ayer y han pasado más de 10 años. Fue en la universidad, en una clase dedicada a los tiempos de los asirios. En un momento determinado nuestro profesor dejó las andanzas de Asurbanipal de lado y reflexionó sobre los consumidores del mercado negro de piezas arqueológicas expoliadas de yacimientos y saqueadas de museos. Por aquel entonces, estaba la Guerra de Irak candente (2003-2011) y el expolio era una triste realidad. Mi profesor decía que no podía entender cómo hubiese gente tomándose un whisky con una pieza arqueológica delante bajo el calor de una hoguera.

Una vez finalizada la guerra y con la salida de las tropas estadunidenses se produjo un vacío de poder aprovechado por el terrorismo islámico que ya comenzaba a fortalecer músculo en el nuevo conflicto armado de Siria. Será a partir de 2014 cuando comience la pesadilla para el patrimonio histórico. Vimos la ciudad de Hatra volar por los aires, al igual que la vieja Nimrud y lamasus troceados con máquinas. Uno de los episodios más mediáticos fue la toma de Palmira con la destrucción de parte del teatro romano, donde resistió Jaled Asaad a sus 83 años de edad. El que fuera durante cuatro décadas el jefe de Antigüedades de Palmira acabó decapitado tras salvar parte del patrimonio de la legendaria ciudad.

Si bien los yihadistas destrozaban algunos elementos monumentales al considerarlos paganos (iconoclasia) de cara al público, lo cierto es que la mayoría de ese patrimonio era utilizado en el mercado negro para poder financiarse. La hipocresía no tiene límites ya que el comercio ilegal de antigüedades es una de sus principales fuentes de financiación. Y si esto sucede es porque hay gente fuera de ese tablero que entra en el juego.

El Museo Nacional de Irak sufrió el saqueo
Fachada del Museo Nacional de Irak | Wikipedia

A partir de 2015 comienza el repliegue de los terroristas en Irak y Siria y el Museo Nacional de Irak vuelve a abrir sus puertas tras 12 años cerrado. Un museo mermado que poco a poco está recuperando parte de su patrimonio, claro ejemplo es la noticia que saltó en los medios internacionales en la que se indicaba el regreso de 1.300 piezas arqueológicas. Estas fueron requisadas de las manos de los contrabandistas en Jordania.

La reconstrucción de yacimientos y la recuperación de las piezas arqueológicas es una dura tarea en la que están colaborando iniciativas como el Iraq Scheme del British Museum de Londres en el que se pretende recuperar dicho patrimonio y formar a conservadores y arqueólogos iraquíes. Dicho proyecto está capitaneado por Jonathan Tubb y cuenta con arqueólogos de la talla de Sebastien Rey. Sin olvidar el papel que está jugando la UNESCO en el retorno del legado histórico expoliado.

Guerras injustas como la de Irak en las que no se salvaguardó por parte de los Estados Unidos los espacios museísticos y yacimientos arqueológicos costaron la dimisión del propio Martin Sullivan, el principal asesor cultural del presidente de EEUU, George W. Bush. En palabras de Sullivan: Mientras nuestras fuerzas militares se desplazaron con extraordinaria precisión y contención en el despliegue de armas y aparentemente en asegurar el Ministerio del Petróleo y los pozos petrolíferos, fallaron en la protección de la herencia cultural de Irak (EFE| 18 abril 2003).

El tráfico de piezas arqueológicas en el mercado negro sigue siendo un negocio que mueve millones de euros. Lo que tengo claro es que es tanto o más responsable el que las compra que el que se dedica al expolio, pues si no hubiese personas que se tomasen un whisky contemplando en la soledad de su salón aquellas piezas, el contrabando no existiría en pleno siglo XXI.

Imagen de Eco de lluvia Javier F. Negro

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