La vacuna tiene que ser eficaz para que veamos un horizonte pospandémico más cercano y eso significará ir dejando la mascarilla y retomando las actividades sociales y laborales presenciales

José Antonio López Guerrero lleva toda su vida entre probetas y últimamente no paramos de verle televisión a raíz de la pandemia que estamos viviendo. Una voz experta que nos aclara ciertas dudas sobre la Covid-19 en todas sus vertientes.

¿Cuándo te asustas y eres consciente de que el Sars Cov 2 iba a tener un recorrido distinto al Sars Cov 1?

Cuando nos llegaron las noticias de China pensamos que lo iban a contener como el Sars Cov 1 en 2002-2003, pero no fue así. Comenzaron a saltar ciertos casos en Tailandia y Corea. En febrero aparecieron los primeros casos en Italia y de repente algún caso esporádico en España y Alemania. En ese momento vi que la pandemia tenía un cariz muy distinto al de 2002.

Lo cierto es que cuando nos dimos cuenta ya era demasiado tarde. Hacia el 10 de marzo vimos casos que no eran ni trazables ni rastreables. Empezábamos a sospechar que se podía transmitir de forma asintomática, algo que se demostró después.

Nadie lo vio venir, esa es la realidad, pero en ningún país de Europa. De hecho España se confinó con el menor número de casos en Europa y el menor número de muertes.

Sobre la información que transmitían los medios, ¿qué papel han jugado los medios de comunicación con el seguimiento de la pandemia? ¿Han entendido o explicado bien lo que es la ciencia?

Quizá ha habido demasiada información de la pandemia e incluso ha podido producir demasiada desafección en la población. Vivimos en la época de la inmediatez y estamos viviendo la pandemia en tiempo real. Estamos informados de cualquier resultado por nimio que sea en investigación, algunos porque son grupos que quieren darse a conocer y quieren aprovechar la estela de inmediatez, otros porque realmente consideran que su investigación es relevante.

La ciencia no es como la pseudociencia. La ciencia entra en el proceso de falsación, es decir, que alguien puede ir demostrando que los estudios hasta ese momento eran o no correctos. Este es el único camino por el que avanza la ciencia. Mientras que la pseudociencia es inamovible.

La falsación se ve claramente en el ejemplo de las mascarillas ya que si al principio decíamos que no había que utilizarlas si no presentabas síntomas ya que podía ser contraproducente. Posteriormente se demostró que los asintomáticos eran importantes y que había que utilizar mascarilla. Así pasó con las superficies contaminadas, las cuales al inicio parecía que podían tener el virus durante meses y recientemente se ha demostrado que seguramente el porcentaje de infecciones que se producen a través de superficies inorgánicas es menor de lo que se pensaba en un principio.

Quizá, la gente no ha comprendido realmente qué es la ciencia y que ésta no puede dar respuestas a tiempo real como está demandando. Esto puede deberse al exceso de información científica.

José Antonio López Guerrero en el laboratorio | JAL

¿Crees que ha existido una campaña de prevención y concienciación?

Hemos menospreciado el poder de la información que tuvimos claro con otra pandemia inicial como el SIDA. En aquella ocasión inundamos los medios de comunicación con lemas como “esto no da, esto si da” “pónselo, póntelo”. Aquí tímidamente sale algún anuncio de la importancia de la responsabilidad de los jóvenes. Porque aunque ellos tengan menos problemas en desarrollar la enfermedad, sí pueden trasmitirlo a sus seres queridos más vulnerables, como padres y abuelos.

También hemos visto mucha desinformación…

Sí. A veces con fines espurios y claramente intencionados por gente como negacionistas, conspiranoicos y antivacunas, quienes han cuestionado todo. Los medios de comunicación les han dado mucho más eco del que corresponde a estos grupos marginales durante la pandemia.

Por otro lado, hemos tenido a los mandatarios de grandes países como en Estados Unidos. Gente como Donald Trump, con gran influencia y visibilidad y quien dijo que beber lejía era bueno para frenar el coronavirus. Al día siguiente de sus declaraciones en Estados Unidos más de 100 personas ingresaron en hospitales por la ingesta.

¿Qué ha fallado para detener la segunda ola?

En Europa se ha optado por convivir con el virus. En España nos desconfinamos y automáticamente salió el Presidente del Gobierno diciendo que ya lo habíamos vencido y que disfrutáramos del verano, que gastásemos y que consumiéramos. Hace poco el Alcalde de Madrid dijo lo mismo sobre Madrid. Otro ejemplo lo tenemos en otros países como en Alemania donde en pleno confinamiento varios grupos ultras de una u otra tendencia se juntaban en grandes manifestaciones.

Todo esto genera que el virus se expanda en pequeños grupos hasta que ha tenido masa suficiente para desbordar las previsiones. No se han tomado medidas preventivas como se hizo en China, país en el que se decidió confinar barrios y ciudades. Después, realizaron un desconfinamiento muy estricto en el que cada ciudadano se movía prácticamente con su PCR hecha y unas aplicaciones móviles efectivas.

Además, regresando al caso concreto de España, hemos fallado en todos los puntos clave que otros países sí parece que han sido más precavidos. En Madrid, por ejemplo, tenemos una presidenta que ha apostado por un hospital nuevo cuando tenemos muchos hospitales con pabellones cerrados y una atención primaria que es clave y necesitaba ser reforzada, al igual que los rastreadores. De hecho se está diciendo a los médicos de los hospitales que o van voluntarios o van de manera forzosa al nuevo hospital. Estamos hablando de UCIs y de profesionales que no solo tienen que llevar enfermos de la Covid, sino de otras patologías tanto o más mortales que el coronavirus. Por otro lado, las aplicaciones tecnológicas siguen sin ser efectivas por una falta de coordinación, claro ejemplo es el radar Covid.

Finalmente, la sociedad española es muy sociable por naturaleza, y aunque mayormente somos responsables, en ocasiones hemos sido poco disciplinados para acatar las normas. La responsabilidad de controlar el virus es de todos.




¿Estás de acuerdo con que los estudiantes de ESO y Bachillerato se hagan ellos mismos la prueba PCR? ¿Es útil?

No estoy de acuerdo y menos la PCR. La menor contaminación que tengas inhabilita la muestra. Vamos a llenar de muestras no válidas a unos aparatos que cuestan miles de euros. E incluso con la muestra antigénica, más sencilla, no resulta útil en este caso concreto.

Otro debate se ha generado con la posibilidad de que se realizan este tipo de pruebas de detención en las farmacias, ¿es factible?

Más allá de la profesionalidad de los farmacéuticos que es indiscutible, nos encontramos ante un problema logístico y de seguridad. En una farmacia pequeña, ¿dónde va a hacer las pruebas? ¿Se van a poner las farmacéuticas un EPI? ¿Y si hay un positivo? ¿Se cerrará la farmacia hasta que se desinfecte?

Hacerse un análisis de coronavirus no es hacerse un análisis de sangre o un test de embarazo, estamos manejando material susceptible, sensible y biológico de un alto nivel de bioseguridad. En una farmacia grande que tenga un departamento de clínico cabe alguna posibilidad, pero generalmente las farmacias no son así. Otra cosa muy distinta será la venta de test rápidos cuando se puedan hacer con saliva.



Muchos especialistas dicen que es posible que la letalidad del virus se atenué debido a su mutación, pero es un virus que no muta mucho, ¿no?

El SARS-CoV-2 tiene un mecanismo de corrección de errores para mutar lo menos posible, pero aun así está mutando. Desde el principio se han detectado diferentes cepas que se están consolidando.

Estás mutaciones son al azar y habrá que esperar más tiempo para ver la deriva genética. Lo normal es que vaya hacia una atenuación del virus con respecto a su hospedador. De todos modos, todavía es pronto y vemos que en personas mayores sigue teniendo la misma letalidad. Habrá que ser pacientes, pero cabría esperar que, como en todas las grandes pandemias, se expanda más, pero con menos virulencia.

Estos días nos llegan informaciones sobre el gran porcentaje de efectividad de ciertas vacunas. Por ejemplo, la vacuna de Pfizer apunta a una efectividad del 95%, esto resulta muy prometedor ¿cómo lo valoras?

En el caso de Pfizer, como la de Astrazeneca, se hará en dos dosis. Se ha visto en el estudio que funciona a los 8 días de la segunda dosis, pero tenemos que esperar más tiempo. Todavía es pronto porque aún hay pocos casos de gente que participa en el estudio que se haya contagiado y esto es necesario para poder observar la efectividad de la vacuna. Ahora mismo se está analizando un centenar de casos y esperan tener dentro de poco hasta dos centenares más de casos para tener unas conclusiones más firmes.

Lo cierto es que apunta bien. Es una vacuna diferente, es una vacuna de ARN al igual que la de Moderna, mientras que las otras son vacunas de virus recombinantes en la que utilizan al virus como vector.

Pero la vacuna de Pfizer y Astrazeneca no son las únicas.

No, estoy convencido de que va a haber varias vacunas en el mercado, pero que será una primera generación de vacunas. Esto quiere decir que no serán las más eficientes y la duración de su efecto lo sabremos cuando pase más tiempo.

En cualquier caso, habrá posteriormente una segunda generación de vacunas como la española de Luis Enjuanes que tendrán más eficacia, más seguridad y más duración.

¿Cuándo consideras que volveremos a la normalidad real?

Si nos atenemos a la gripe de 1918, pasaron dos años hasta que quedó en el pasado. Considero que algo parecido podría suceder. Durante todo el 2021 comenzará el inicio del final del camino pandémico con las vacunaciones, pero se deberán de tomar medidas paulatinamente, ya que seguramente aparezcan olas cada vez más pequeñas.

La vacuna tiene que ser eficaz para que veamos un horizonte pospandémico más cercano y eso significará ir dejando la mascarilla y retomando las actividades sociales y laborales presenciales. Yo le doy todo 2021 y a lo largo de 2022 estaremos bastante más optimistas.

¿Aprenderemos algo de este camino?

La sociedad española está pidiendo a los políticos que se dejen de luchas bizantinas, pero éstos siguen “a su bola”. Se dice una y otra vez que vamos a apostar por rastreadores, por reforzar la sanidad primaria, pero seguimos sin ver ese futuro. También se dice que vamos a apostar por la ciencia. De hecho, el ministro Pedro Duque indica que se va a incrementar un 60% la inversión en ciencia, pero veremos cómo se materializa. Quiero pensar que sí, si no estaremos condenados a repetir nuestros errores.

Perfil de José Antonio López Guerrero

José Antonio López Guerrero, Profesor Titular de Microbiología en el Departamento de Biología Molecular de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), director del grupo de NeuroVirología del mismo Departamento y, asimismo, director del Departamento de Cultura Científica del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBMSO).

 

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Author: Redacción