Los grandes maestros venecianos inundan Madrid de color

Diez años de sequía de venecianos

Una década hemos tenido que esperar los madrileños desde que pudimos ver la excepcional muestra sobre Tintoretto en el Museo Nacional del Prado (enero-mayo de 2007) para volver a apreciar arte veneciano del Cinquecento. Hasta ayer, día en que se ha presentado Renacimiento en Venecia: Triunfo de la belleza y destrucción de la pintura, que podrá visitarse en el Museo Thyssen-Bornemisza hasta el 24 de septiembre y que es sin duda una de las ofertas expositivas más sugerentes de todo el verano.

Afortunadamente la larga espera se ha visto compensada por la llegada masiva de los grandes maestros venecianos del siglo XVI, porque a los consabidos Tiziano, Tintoretto y Veronés, debemos unir una formidable nómina de estrellas de la pintura veneciana: Giorgione (del cual no hay obra en España), Carpaccio, Gentile Bellini, Lorenzo Lotto, Jacopo Bassano, Palma el Viejo o Moroni, entre otros.

Si bien es cierto que no todos ellos están igualmente representados, destacando en gran medida Tiziano y Veronés, encontramos en la exposición obras para quitar el hipo como es el caso de Retrato de un joven (c.1508) de Giorgione, el Retrato de un joven en su estudio (c.1528-30) de Lorenzo Lotto, Perseo armado por Mercurio y Minerva (c.1545-55) de Paris Bordone, el Retrato de Giovanni Bressani (1562) de Moroni o el insuperable Cristo crucificado (c.1565) de Tiziano, que sirve como punto final a la exposición.

El poder veneciano, los jóvenes melancólicos, las bellas venecianas y la destrucción de la pintura

Retrato de un joven en su estudio por Lorenzo Lotto en 1528 ( Gallerie dell’ Accademia, Venezia)

El recorrido está compuesto por ocho ámbitos en los que se recorre la historia política de Venecia remontándonos hasta el último cuarto del siglo XV con el dogo Giovanni Mocenigo representado por Gentile Bellini. De ahí pasamos al modo en que Venecia va a fabricar sus propias ruinas clásicas (que no poseía) para alcanzar el lenguaje arquitectónico renacentista, o los retratos melancólicos masculinos con una clara alusión al romance El sueño de Polifilo, escrito por Francesco Colonna en 1467 y que fue muy influyente en la retratística veneciana desde que se editó primorosamente por Aldo Manucio en 1499.

También encontramos en este recorrido diseñado por el experto en Renacimiento Fernando Checa, un espacio para la belleza femenina en Venecia, reflejada a través de la mitología (Venus, Europa, Procris), de la pintura histórica (Lucrecia), de la pintura religiosa (María Magdalena) y sobre todo a través de los retratos, como el sensacional Retrato de mujer (La Bella) (c.1536) de Tiziano, proveniente del Palacio Pitti de Florencia.

Asimismo, el devenir de la exposición nos lleva por el brillo del poder, reflejado en las nobles armaduras de personajes como el condottiero Francesco María I della Rovere o el propio Perseo, además de la utilización veneciana del paisaje como motivo iconográfico tanto en obras de temática religiosa (sacras conversaciones) como mitológica (pastorales), y que fueron determinantes para el futuro tratamiento del paisaje como género independiente.

Las dos últimas salas vienen a explicar la desmaterialización de la pincelada que los pintores venecianos ejercieron hasta tal punto, que dotaron a sus obras de una expresividad y un dramatismo rozando ya casi lo Barroco. En el caso de Tintoretto y Jacopo Bassano ya empezamos a intuir los precedentes al tenebrismo caravaggesco. No obstante, el espectador saldrá impactado de la exposición al presenciar en la última sala el Cristo crucificado de Tiziano, procedente del Palacio de El Escorial, una obra de más de 450 años que sigue poniéndonos los pelos como escarpias.

La ausencia de El Greco

Cristo crucificado por Tiziano en 1565 (Monasterio de El Escorial)

Valorando muy positivamente el recorrido, se nos ocurrió preguntarnos por la ausencia de un pintor fundamental para la pintura española pero que hunde sus raíces en Venecia y en Roma, como es el caso de El Greco, cuyas obras se encuentran en la colección permanente del Museo Thyssen acompañando a Tiziano, Tintoretto y Jacopo Bassano.

Fernando Checa, durante la rueda de prensa de presentación de la exposición, explicaba que haber introducido la figura de El Greco “hubiera desenfocado el interés real de la exposición, centrado en la ciudad de Venecia y en el Véneto y en la producción de autores que vivieron allí la mayor parte de sus días, aunque originalmente fueran extranjeros como Lambert Sustris“.

Asimismo, echamos de menos la posibilidad de introducir de forma fehaciente un tema fundamental para entender la pintura del Cinquecento, que era la rivalidad teórica del dibujo, practicado por los artistas toscanos y romanos, contra el color, practicado por los venecianos. Según el comisario de la exposición, “ese es un proyecto que anhela realizar en algún momento, pero que no tenía cabida en la presente exposición”.

Aportaciones científicas

Joven caballero en un paisaje por Carpaccio en 1510 (Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid)

En último lugar, queremos celebrar que en esta exposición se cumple uno de los objetivos más deseados por todos los comisarios, que es arrojar algo de luz en la muchas veces brumosa Historia del Arte.

Estamos hablando de la posible identificación y revisión de la datación del Joven caballero en un paisaje (en la actualidad fechada en 1510) de Carpaccio, obra señera de la colección permanente del Museo Thyssen, y que ha sido identificado por el insigne Augusto Gentili, profesor de la Universidad de Roma: La Sapienza, como un capitán veneciano de ultramar, ubicado en un paisaje que ha relacionado con la ciudad griega de Methone (Modona en castellano).

Veremos qué recorrido nos depara este descubrimiento, pero hasta el momento el director artístico del Museo Thyssen, Guillermo Solana, no solamente ha acogido la noticia de una forma muy positiva tanto para la institución, como para la historiografía de Carpaccio, sino que ha comentado que se propondrá cambiar el título de la obra por el nuevo propuesto por Gentili: El capitán veneciano.

Desde aquí sólo nos queda recomendar a nuestros lectores que no se pierdan esta exposición, que hará las delicias de todos los que se acerquen a verla al Museo Thyssen-Bornemisza.

Manuel Fernández Luccioni. Los Laberintos del Arte.

Datos prácticos

FECHAS: del 20 de junio al 24 de septiembre de 2017
LUGAR: Sala grande de exposiciones temporales del Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado nº8.
HORARIO: M-D: 10.00-19.00h. S: abierto hasta las 21.00h. L: cerrado.
TARIFAS: Entrada General: 12€, Entrada reducida (familia numerosa, discapacitados, jubilados, estudiantes): 8€ y Entrada gratuita (amigos del Museo Thyssen y desempleados con demanda de empleo en vigor).
SERVICIO DE AUDIOGUÍAS: Disponible en español, inglés, francés e italiano. Coste: 4€