Patrimonio derribado

He de reconocer que tuve que frotarme los ojos unas cuantas veces al ver semejante espectáculo. Allí estaba, al otro lado de la pantalla, una grúa dando picotazos a la torre de una iglesia. Al principio pensaba que era un vídeo promocional de DAESH, pero no, qué va, se trataba de la demolición de una iglesia en el corazón de Europa.

Demolición de la Iglesia de Immerath. Fuente: RTVE

A estas alturas de la película ya sabéis que se trata de la iglesia de Immerath, un pueblo comprado a base de talonario, como otros de alrededor, por una multinacional dedicada al sector energético. La razón son los recursos, en este caso el lignito. Una ecuación en la que entra el elevado coste que supone el mantenimiento de estos espacios, cada vez más carentes de creyentes, por parte de la iglesia alemana.

En los últimos años la venta de templos en Alemania ha sido constante, y la utilización de los mismos dispar: oficinas, gimnasios y tiendas entre otros. Pero las imágenes de la destrucción de un edificio neorrománico con más de un siglo de vida, impacta.

Ahora bien, en el corazón de Madrid tenemos muchos ejemplos de edificios de gran riqueza artística y cultural que han visto cómo han sacado sus entrañas y sólo han mantenido la fachada de su cadáver, pero de la estructura interior nada queda, y actualmente son oficinas, gimnasios y tiendas, ¿os suena?. Tan sólo que el caso de Immerath es más impactante.

¿La solución? Darles un segundo uso, intentando mantener estructuras y espacios originales, y si es en un ámbito cultural mejor. Recordar lo que fue y mantener la llama de lo que es ahora. ¿Mucho pedir? Mucho trabajo por hacer. Para empezar seguir creando conciencia cultural en la sociedad.

Javier F.Negro