La violencia en la narrativa vasca actual: formas de estar lejos

NUEVO PANORAMA LITERARIO VASCO

En los últimos años, se ha producido un cambio de paradigma en la literatura vasca contemporánea en relación con los acontecimientos políticos y sociales. Sobre todo en lo relativo a la violencia de ETA, pero también en la perspectiva desde la que se abordan este y otros temas de actualidad. Por eso queremos hablar aquí de la violencia en la narrativa vasca actual.

A raíz del cese definitivo de la violencia de ETA, su desaparición como banda armada, y sobre todo tras la publicación de Patria, de Fernando Aramburu, los autores han visto la oportunidad de poder reflexionar y publicar obras que antes habrían tenido una difícil salida comercial en la industria literaria.

El comienzo del cambio

En el año 2016, se publica un ensayo que supondría el comienzo de este cambio: El eco de los disparos: cultura y memoria de la violencia (Galaxia Gutenberg), de Edurne Portela. En esta obra se aborda el tema de la cotidianidad y convivencia con la violencia en el País Vasco. Cómo la sociedad asumió durante décadas esta realidad, normalizándola a través del lenguaje, los constructos imaginarios e incluso los afectos. Y cómo se plasmó esa normalización tanto en la literatura como en el cine.

Al año siguiente aparecerían otras: Mejor la ausencia, de Edurne Portela (Galaxia Gutenberg, 2017).  La línea del frente (Salto de Página, 2017), de Aixa de la Cruz. O La línea del frente, de Katixa Agirre (Salto de Página, 2017). Estas se insertan en un nuevo grupo de escritoras que, desde una perspectiva alejada del País Vasco, observan, recuerdan y reflexionan sobre el pasado, el silencio, la justificación, el odio o el perdón. Esto siempre desde una perspectiva feminista: cómo vivieron esa realidad como mujeres.

Otros nombres de esta narrativa vasca actual

Ante este nuevo panorama literario, las escritoras reivindican una voz cada vez más fuerte, con nombres como Eider Rodríguez, Karmele Jaio, etc. Su presencia es cada vez más fuerte, y hablan sobre la niñez y adolescencia, terrorismo, sexo… y violencia.



 

LITERATURA VASCA EN LA CUARTA OLA FEMINISTA

Una manera de hacer real una idea o un acontecimiento nuevo puede tener lugar por medio del nombre. De esta forma dotamos de carácter definitorio a algo, una proyección en la mente a la que se va a acudir cuando escuchemos esa palabra, ese nombre. No significa que no existiera antes, sino que a partir de delimitar el concepto ya lo entendemos como algo real, algo que de verdad sucede. En los recientes movimientos sociales como el feminismo se ha dado paso, por ejemplo, a un nuevo léxico (patriarcado, micromachismos, etc.) con el que definir una lucha concreta. Esta renovación del lenguaje y significados pueden relacionarse con el nuevo escenario en el que se encuentra la sociedad. La literatura asimismo funcionaría también como una fórmula más para mostrar (y construir) esas nuevas realidades. Es así como se hace con la violencia en la narrativa vasca actual.

La construcción de la identidad

La construcción de la identidad en una sociedad o comunidad está relacionada con los temores o preocupaciones que experimenta. Estos quedan impregnados en el imaginario individual y colectivo, y ambos constituirán la memoria de una sociedad.

A pesar de que en el mundo occidental las mujeres hemos conseguido muchos de los derechos antes negados para nosotras, la influencia del liberalismo impone de forma sutil falsos paradigmas de libre elección. En este sentido, surgen argumentos en los que se justifica la prostitución, los roles sexistas aún presentes, los vientres de alquiler… mediante esa libertad de elección en la que se cosifica el cuerpo de la mujer en todos esos casos.

Volviendo al tema que nos ocupa, las obras de las autoras antes mencionadas podríamos incluirlas en esta cuarta ola feminista. Aquí se recupera a las mujeres como sujeto político, luchando especialmente contra la violencia y el acoso sexual, como en el movimiento MeToo.



Una novela de la cuarta ola feminista

Una de las últimas novelas publicadas ha sido Formas de estar lejos, de la ya mencionada Edurne Portela (Galaxia Gutenberg, 2019). En ella continúa con su análisis de las distintas violencias, aborda otros tipos alejados (o no tanto) de la lucha terrorista, como ya sucedió con su anterior novela Mejor la ausencia.

SOBREVIVIR LEJOS DE CASA: LA VIOLENCIA ESCONDIDA EN LA COTIDIANIDAD

Formas de estar lejos es el título de la última novela de la reconocida escritora vasca Edurne Portela.

Como se observa en el propio título, la autora nos presenta a Alicia, una joven estudiante de doctorado que se traslada a un pequeño pueblo de Estados Unidos para terminar su tesis e intentar buscar un futuro mejor lejos de casa.

Si profesionalmente se muestra como una mujer exigente, fuerte, segura y metódica, en su vida personal es una mujer distinta. Como una dicotomía defectuosa de sí misma.

A través de narraciones en las que se combinan la primera persona (de ella), de su pareja (Matty) y narración en tercera persona, la autora recoge aquí uno de los problemas más destacados de nuestra sociedad actual: la violencia de género o violencia machista.

Un símil: País Vasco, mujer, violencia

Como si de un símil se tratara, la protagonista, que se marchó del País Vasco huyendo del ambiente enrarecido fruto del «conflicto vasco» o «cosa vasca», asume poco a poco y con total indulgencia los gestos de violencia por parte de su pareja. Gestos como el control, los celos, el desprecio, la agresividad, el miedo…

Si en la sociedad vasca, la violencia se insertó de manera transversal en la vida de las personas, provocando por una parte miedo, por otra odio, por otra silencio y naturalización, creando de esta manera un ambiente complejo conformado por distintas perspectivas; en esta obra se puede observar cómo esta misma estructura se repite con la asunción de la violencia como algo natural. Se le justifica con el «no es malo», «es que se preocupa», «ya sabes», y ya no solo en el ámbito de la pareja, también se extiende a los hijos (padres alcohólicos maltratadores). Hacia las personas de distintas razas (grupos ultracatólicos racistas de Estados Unidos). O contra el propio cuerpo de la mujer (antiabortistas, proxenetismo).

Poniendo nombre a todas estas cuestiones, presentadas de forma natural y cotidiana, es como adquiere forma y puede combatirse. Desde la reflexión, el autoconocimiento y el autocuidado.

Formas de estar lejos. Edurne Portela.

Sin querer desvelar más acerca del argumento de esta novela rica en voces y cargada de denuncia, me atrevería a situar esta obra dentro de esa cuarta ola feminista. Pero con la especial visión de las mujeres que han convivido con la violencia ejercida por los hombres (y mujeres desposeídas de su condición femenina) durante décadas, y a la que todavía parece que deben enfrentarse y tomar conciencia para poder luchar cada día por su total desaparición. Hasta aquí una pincelada sobre la violencia en la narrativa vasca actual.

 

Mary Nafría

 

 

 


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