Los misterios de Eleusis

De entre todos los cultos mistéricos, si aceptamos si denominación de modo genérico, que surgieron al amparo de la cultura helenística, destacarán los misterios de Eleusis. La fama alcanzada por los mismos, así como su éxito dentro de la sociedad tanto helena como romana, permitió su reconocimiento y su perduración en el tiempo hasta prácticamente finales del siglo IV d.C.

La rápida vinculación con la ciudad de Atenas generó su aceptación a gran escala en la sociedad griega. Si bien es cierto que su rápida extensión, tanto temporal como territorial, se vio alterada en diferentes periodos debido a determinados vaivenes en su desarrollo. No obstante, la historia de los cultos eleusinos se debe remontar a una época muy primitiva, seguramente en torno al geométrico, aunque los restos arqueológicos vinculados con el mundo micénico no parecen demostrar una relación religiosa directa desde una perspectiva histórica. Aunque esta situación, a nivel territorial, no difiere en exceso de otros casos relacionados con espacios sagrados, con un origen arcaico, y extendidos por toda Grecia.

Ahora bien, podemos atestiguar que se trata de un culto arcaico y local, establecido concretamente en Eleusis y que, según la tradición, sus misterios fueron instituidos por Deméter. Desde esta ciudad serían gestionados, en un principio, por la familia de los Eumólpidas (un grupo aristocrático) y, en el mismo, solo participarían un selecto grupo de iniciados. El escaso número de miembros y su carácter ancestral, nos hace considerar que en los orígenes se producirían rituales muy sencillos.

La expansión de los misterios

Busto atribuído a Pisístrato, copia romana a partir de un original griego. Fuente: labrujulaverde.com

A partir del siglo VII a.C. encontramos la gran evolución de los cultos eleusinos, pues durante este siglo es cuando se produce su integración al territorio ateniense y se inicia la gran fama y prestigio que tendrán con posterioridad. A finales de esta misma centuria, Pisístrato, el tirano de Atenas, realizará una reformulación de los misterios provocando que los mismos se convirtiesen en una gran festividad, además de una mayor complejidad en las ceremonias, y el control del culto pasará a manos atenienses. La razón estriba en el interés por parte del gobierno pisistrátida de transformar el carácter de los cultos en un sentido más amplio, panhelénico, con las consecuencias políticas y económicas que esto implicaba. Gracias al nuevo sentido y el control ateniense, se logró la gran expansión de los misterios, lo que incrementó también el número de adeptos, llevando a una monumentalización del santuario y, más adelante, su ampliación. Esta manera de actuar, por parte de Pisístrato, fue realizada también con otros cultos, así como con los escritos homéricos, que presentan en esta época su puesta por escrito final. Todo este conjunto de actuaciones tuvo que ver con la política implantada por el tirano y una pretensión de cohesión social y de crecimiento ateniense.

Gracias a las medidas realizadas se pasó de un pequeño culto local a uno de carácter panhelénico, y empezó a formar parte del calendario cívico de Atenas como otra festividad del conjunto, pero con sus características particulares. La evolución de los misterios se mantuvo con otra nueva modificación en el s. VI a.C., cuando se incorporó como preparación obligatoria para los aspirantes al culto el realizar también los misterios en honor a Dionisio. Esta divinidad gozaba de gran predicamento en el barrio ateniense de Agras, y con el control por parte de la ciudad ática se pretendió revitalizarlo e integrarlo junto a los de Eleusis. Semejante acción, junto con el traslado de los objetos sagrados, conocidos como hiera, desde Eleusis a la capital ática, demuestra la intencionalidad ateniense por fortalecer el culto, vincularlo a su polis, más si cabe, y la relación particular entre ambas poblaciones. Así mismo, el monopolio de los Eumólpidas dejó paso al control de las funciones del culto por parte de la familia ateniense de los Kerykes, además de otros sacerdotes también de Atenas.

Características de los cultos eleusinos

Planos del Telesterion en los diferentes periodos de evolución. Fuente: classics.upenn.edu/ Mylonas, George E. (1961): Eleusis and the Eleusinian Mysteries. Princeton University Press, Princeton.

El famoso templo recibía el nombre de Telesterion, el cual destacaba por su forma circular con una gran sala en forma de anfiteatro para recibir a un gran número de personas. En el centro de todo el recinto se encontraba una construcción con una única entrada, donde se establecía el trono del gran sacerdote, hierofante, y sobre la estructura se encendía un fuego, cuyo humo salía expulsado por un tragaluz, opaion. Es un modelo arquitectónico poco habitual entre los templos griegos.

En cuanto a la estructura religiosa, además del hierofante, encargado del culto a Deméter en Eleusis, y que consistía en un cargo vitalicio, le acompañaban tres sacerdotisas, dos como asistentes y otra como gran sacerdotisa, también vitalicia. Todos ellos miembros de los Eumólpidas en origen. El siguiente cargo masculino en importancia sería el dadouchos, portador de la antorcha, que participaba en las iniciaciones. Tras él estaría el hierokeryx, heraldo sagrado, quien además era el mystagogos o introductor de los neófitos; ambos cargos serían miembros de los Kerykes. Otros sacerdotes y sacerdotisas importantes serían, el phaethyntes, encargado de las estatuas; las vírgenes administradoras del culto, conocidas como melissai; el neokoros, encargado de limpiar el santuario; el hydranos, que controlaba la purificación de los aspirantes mediante el agua; o el iakchagogos, que acompañaba la imagen de Iakchos-Dionysos en la procesión.

Junto a los cargos religiosos participaban: el magistrado ateniense responsable de los asuntos religiosos, quien era el Basileo, y asistiéndole un paredros y cuatro epimelatei, de las familias más importantes (entre ellas las dos indicadas anteriormente). Estos miembros políticos, demuestran el interés estatal en el culto y su relación con la ciudad.

Desarollo del culto

Respecto al desarrollo del culto sabemos que, tras su incorporación al calendario ateniense, éste se dividió en dos partes, conocidas como pequeños y grandes misterios. La primera parte se celebraría en primavera (durante el mes Antesterion) dentro de Atenas, y consistía en rituales de purificación (centrados en ayunos, baños y sacrificios), los cuales se acompañaban de pantomimas para escenificar la vida de Dionisio. En estas ceremonias participarían todos los iniciados. La segunda parte, consistente en los misterios en sí, se celebraba en otoño (durante Boedromion) y recibían el nombre de grandes Eleusinas.

La duración iba desde el día 15 hasta el 23, y durante el día anterior al inicio, el 14, se trasladaban en procesión los hiera desde Eleusis hasta Atenas, donde tras reunirse los sacerdotes de Deméter con la sacerdotisa de Atenea, terminaban la marcha ceremonial en el santuario de Eleusinion (el equivalente al Telesterion pero en la ciudad ática). Hasta el día 19 se celebraban las ceremonias de carácter público a lo largo de toda Atenas, y esa fecha significaba la vuelta de los hiera a Eleusis, donde participaban los sacerdotes eleusinos, junto con los mystai o aspirantes (quienes durante todo el día debían ayunar), seguidos de los magistrados, representantes y la restante población. Lo interesante de esta procesión de retorno se encuentra en los rasgos dionisiacos de la misma, pues junto con una estatua de madera de Iakchos-Dionysos que encabezaba la comitiva, había danzas, invocaciones a Dionisio y los aspirantes portaban un bakchoi, es decir, una rama de mirto con hebras de lana, objeto característico de las celebraciones dionisiacas. Cabe destacar que la asociación entre Deméter y Dionisio estará presente en otros lugares como Delfos o en la propia Atenas, con la festividad de las Haloa. La procesión finalmente terminaría de noche a la luz de las antorchas, cuando los iniciados ponían fin a su ayuno con la bebida ritual de agua de cebada, conocida como Kykeon. Todo este proceso de traslado tenía su vinculación mitológica con Deméter y el rapto de su hija Perséfone; de hecho, durante el resto de la noche se cantaba y danzaba en honor a ambas.

La iniciación en los misterios

Durante el día 20 se producía la iniciación en los misterios, los cuales se celebrarían a vista de pocas personas y en el interior del Telesterion. Iniciada de noche la ceremonia, tras pasar todo el día realizando sacrificios, los mystai entraban al santuario para afrontar los diferentes ritos. Lo que sucede a partir de este momento es prácticamente desconocido, ya que se debía guardar secreto absoluto respecto a lo que se observase. Solamente podemos asegurar la composición en diferentes partes de los misterios, todo ello gracias a los aportes escasos de algunos autores griegos, como Aristófanes, Esquilo, Sófocles o Platón, así como de los apologistas cristianos (con su visión sesgada). Habría dos grandes fases: telete o iniciación, comprendida a su vez en dromera, “las cosas cumplidas”, y legomena, “las cosas dichas”; y la otra fase sería: epopteia o revelación, e incluiría los deiknymena, “las cosas mostradas”. Algunos autores no separarán entre telete y epopteia, sino entre las otras tres partes directamente. Así mismo, parece ser que los mystai harían una confesión previa al comienzo de las ceremonias, la cual consistiría en una especie de fórmula secreta llamada synthema, y sin la cual no podrían empezar.

Ilustración que representa los misterios eleusinos, procedente de The Family Magazine, 1834. Fuente: mysteryarts.typepad.com

Posteriormente se iniciarían los rituales (dromena) con la manipulación de objetos, como simulacros fálicos o una representación de la vagina de Deméter, aunque no se puede atestiguar con seguridad. Algunos autores consideran la posibilidad de una hierogamia ficticia, que uniría a la divinidad y el iniciado. Tras esto, los iniciados, con antorchas en las manos, imitarían la búsqueda de Deméter de Perséfone. Otros estudiosos de los cultos eleusinos creen que éste acto podría representar tanto escenas relacionadas con el mundo de ultratumba, cómo la manera de llegaba a la otra vida, pues esta sería la base fundamental de los misterios. Seguidamente se invocarían frases rituales o litúrgicas, las cuales desconocemos, y que componen los legomena. Quizás eran fórmulas de paso para pronunciar una vez se estuviese en el Más Allá, logrando así el beneplácito de las divinidades del inframundo (entre ellas Perséfone). Por último, estarían los deiknymena, los cuales comprendían algún tipo de revelación con la cual, como si de una visión sobrenatural se tratase, se llegaba al fin del ritual de iniciación. En este momento los mystai pasaban a ser los epoptai, que de manera significativa quería decir: “los que han visto”.

La realidad es que aquello que veían no podemos precisarlo, aunque un papiro del siglo II d.C. hace referencia a la iniciación de Heracles quien decía haber visto fuego y a Kore (Perséfone), mientras que otros autores clásicos hablan de una hierogamia entre el hierofante y la sacerdotisa de Deméter. No obstante esta última referencia nos llega de modo tardío (en el siglo V d.C), con lo cual puede corresponder a una práctica ya sin los componentes helenísticos originales. No debemos olvidar que el final de los misterios eleusinos se produciría con la proscipción contra los mismos por parte del emperador Teodosio. Dicha acción se hizo efectiva, y tuvo como remate la destrucción del famoso santuario por parte de los godos tras su invasión. Ahora bien, las referencias sobre alumbramientos vinculados con los misterios de Eleusis las encontramos en varias fuentes. Por un lado tenemos a Hipólito, quien nos habla de las referencias del hierofante sobre el alumbramiento de un niño sagrado en sus exclamaciones; y, por otro lado, tenemos referencias iconográficas que muestra la presencia de las dos diosas, Perséfone y Deméter, junto a un joven. Ambos casos han podido interpretarse como la mención, junto a las correspondientes divinidades, de un niño que podría ser Iakchos-Dionysos, hijo de Perséfone, o Plutos, hijo de Deméter. En ocasiones el joven representado junto a las dos diosas puede ser el héroe Triptólemo.

El sentido mistérico de Eleusis

En conjunto, se puede considerar que los cultos de Eleusis van a tener una vinculación directa con los ciclos vitales y agrarios, así como comparativa con el nacimiento y la muerte, donde el final de la existencia humana busca el otro lado con una idea de esperanza. Elementos todos ellos muy vinculados a los cultos mistéricos, donde el anhelo por un “Más Allá”, que además sea satisfactorio, está muy presente. Precisamente, esta idea va a ser la gran recompensa que esperan encontrar los iniciados y, por ello, se sumergen en sus misterios, ya que la necesidad vital del ser humano encaja perfectamente. Por tanto, no es de extrañar que los cultos orientales y mistéricos tuvieron de nuevo un crecimiento y éxito durante la crisis espiritual que azotará al Imperio romano a partir del s. II d.C., y que afectó no solo a las élites y al poder, sino también a la restante sociedad. Al fin y al cabo, todos los humanos desean un “Más Allá” tranquilizador.

Javier Solís Montero

 

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