Cabezas cortadas en el mundo íbero

Cabezas cortadas, un símbolo de victoria guerrera en el mundo ibérico

Cartel de la exposición sobre cabezas cortadas en el Museo Arqueológico Nacional
En primer lugar nos encontramos con el cartel de la exposición

¿Sabías que ciertas culturas colgaban en postes las cabezas cortadas de sus enemigos? ¿Por qué razón lo hacían? ¿Qué constancias tenemos sobre este fenómeno de cabezas trofeo? ¿Cómo se han estudiado dichos fenómenos? Estas y otras cuestiones obtienen respuesta en la nueva exposición que acoge el Museo Arqueológico Nacional: Cabezas cortadas. Símbolos de poder.

Hay aspectos del pasado difíciles de estudiar por falta de fuentes principales o que aún no se han estudiado lo suficiente por falta de recursos, y sobre todo; que no le han llegado al conjunto de la sociedad más allá del marco académico. La exposición que se acaba de inaugurar en el MAN nos acerca a un ámbito muy desconocido para los no estudiosos del tema. El Museo Arqueológico Nacional es la tercera parada de la muestra, previamente la acogió el Museu d’Arqueología de Catalunya y en el Museu de Prehistòria de València. Siendo el Museu d’Arqueología de Catalunya el organizador de la exposición. 

El Café de la Lluvia recorre, junto a otros medios, esta fotografía del pasado. Nos acompañan en el trayecto los comisarios de la exposición. Estos son: Carme Rovira-Hortalà, coordinadora de exposiciones del Museu d’Arqueología de Catalunya, y Gabriel de Prado, responsable del yacimiento de Ullastret.

Un total de 7 ejes componen Cabezas cortadas. Símbolos de poder. Cada uno de ellos tratando un aspecto de este complejo campo de investigación.

Cabezas cortadas en diversas culturas. Una mirada global.

La cerámica aparece en el primer espacio de la exposición
Cerámica Moche | Museo de América

El primer espacio nos invita a conocer las diversas culturas que de un modo u otro han exhibido las cabezas de sus enemigos con el objetivo de afianzar su identidad. Uno de los ejemplos más llamativos lo tenemos con una tzantza perteneciente a un miembro de una de las tribus de la amazonia. Práctica habitual en pueblos como los jíbaros. También tenemos representaciones en materiales como es el caso de una cerámica Moche. En este último caso vemos representado como una bestia porta una cabeza.

El enclave de Ullastret

Que uno de los comisarios de la exposición sea Gabriel de Prado, responsable del yacimiento de Ullastret, no es casualidad. La ciudad ibérica es el enclave protagonista que nos ofrece los restos materiales sobre los que se articula el discurso de la muestra, esto es, las cabezas cortadas. Ullastret era el gran centro político, económico, militar y religioso de la tribu de los indiketas (siglos III y II a.C.). Desde este enclave, abrigado por grandes murallas, se podía visionar todo lo que tenía alrededor. Este tipo de emplazamientos reciben el nombre de oppidum; lugares en lo alto y fáciles de defender ante una sociedad en permanente conflicto por el territorio.

Los yacimientos arqueológicos que comprenden Ullastret los tenemos en el Puig de Sant Andreu y la Illa d’en Reixac, en la actual llanura de l’Empondrà (Girona). Los trabajos allí realizados nos dan las claves para comprender el funcionamiento de estas sociedades y especialmente, en cuanto al contenido de la exposición se trata, al uso que le daban a estas cabezas cortadas.

Visita para prensa
En la imagen tenemos a los comisarios de la muestra rodeados por periodistas | Javier F. Negro

Sobre las cabezas cortadas halladas

Una de las cabezas cortadas que podemos ver en la exposición | Javier F. Negro

Pero, ¿cuándo aparecieron los cráneos que podemos ver en la exposición? ¿Proceden todos del mismo lugar? Aunque el núcleo lo tenemos en Ullastret, es cierto que los primeros hallazgos por la región no se dieron exactamente en este emplazamiento. Estos se darían en Santa Coloma de Gramanet, exactamente en Puig Castellar allá por el año 1904. Allí apareció uno de los cráneos con un clavo de 23 centímetros de longitud. Este territorio pertenecía a otras de las tribus de la zona, los layetanos. En el caso de Ullastret, comenzaría a aparecer cráneos con trazas de decapitación a partir de 1947. Dichas cabezas se clavarían en puertas y murallas, exponiéndolas así públicamente.

En este punto hay que destacar el trabajo que se ha realizado en el laboratorio para poder determinar las causas de la muerte de las personas decapitadas, y si estas lo fueron en vida o después de muertas. Además, el complejo trabajo que se realiza en un laboratorio nos puede aportar una gran cantidad de datos como la edad, el sexo, la alimentación e incluso la pertenencia a esta u otra tribu.

Gabriel de Prado subraya que «las cabezas se cortarían tras la muerte del oponente en el mismo campo de batalla, dejando allí el resto del cuerpo». De Prado continua indicando como «previamente a su enclavado, las cabezas se embadurnarían con resinas y aceites para que estas se mantuvieran más tiempo». Rovira agrega que «el mismo destino que las cabeza sufrirían las armas del enemigo».

Conocer a través de la muerte

Otro de los espacios que componen la exposición pertenece al mundo funerario de los íberos. El ámbito de la muerte suele ser una buena fuente pues a partir de él podemos reconstruir parte del pasado de sociedades antiguas, máxime en el caso íbero del que desconocemos tantos aspectos. Los cuerpos de los difuntos eran cremados y seguidamente sus huesos y cenizas eran depositadas en una urna cerámica que se enterraba en la tumba. Sin embargo, «los huesos del ámbito funerario se encuentran demasiado alterados para poder extraer información», señala Carme Rovira, por este motivo «es tan importante el estudio de estas cabezas», añade Gabriel de Prado. 

En las tumbas se colocaba un ajuar que estaba compuesto por las pertenencias del difunto, Esto son joyas, armas inutilizadas, otros enseres y comida. Estos elementos materiales sí nos pueden dar algunas claves de cómo vivían las sociedad íberas. En las vitrinas del museo podemos ver algunas fíbulas, exvotos y cerámicas con decoraciones. No obstante, estas representaciones hay que tomarlas con cautela ya que nos encontramos en un marco en el que se tiende a la idealización. 

¿Sabemos el aspecto físico que tenían los íberos?

Siguiendo con el recorrido, nos encontramos con el espacio que está dedicado a la reconstrucción facial del rostro de uno de los cráneos localizados en Ullastret. Gabriel de Prado nos señala que «el individuo murió joven, entre los 16 y 18 años, ya que aún no le habían aparecido las muelas del juicio. En consecuencia  «estaríamos hablando de un guerrero que moriría en uno de los primeros combates en los que participó», esto sería a finales del siglo III a.C o principios del siglo II a. C. Merece la pena ver el audiovisual en el que se ilustra un proceso de reconstrucción en el que diversas disciplinas entran en juego. Un claro ejemplo de la transversalidad profesional cada vez más presente en el estudio del pasado.

Reconstrucción facial de uno de los cráneos hallados en Ullastret | Visualforensic Froesch/Nociarová | Archivo Museu d’Arqueologia de Catalunya-Ullastret

El significado de las cabezas cortadas y una reflexión final

Esta pieza tiene cabezas cortadas
Báculo rematado en cabezas (s.II a.C.)| Museo Numantino de Soria

Cortar las cabezas de los enemigos y ponerlas en espacios públicos y visibles guardaba un claro mensaje en una sociedad belicista. Además, fortalecía las identidades que en muchas ocasiones se conformaban frente al enemigo exterior. Cohesión, identidad y fuerte simbología del poder representada en el último tramo de la muestra. A modo de ejemplo tenemos en el último tramo de nuestro recorrido una serie de piezas de diversas procedencias que sirven para completar el discurso de la exposición. Especialmente,  podemos destacar una fíbula de Lancia (s. III-II a.C) y un báculo de Numancia (s.II a.C). Ambas son representaciones ecuestres en las que aparecen cabezas cortadas. Sobre el báculo, Carmen Rovira apunta que «son símbolos de algunos importantes linajes celtibéricos que tenían ancestros heroizados y cuya memoria querían que se mantuviese en el tiempo».

Por otro lado, podemos ver monedas con el mismo tipo de simbología, como es el caso de un denario romano (116-115 a.C) -hay que tener en cuenta que las monedas eran un gran elemento de propaganda-.

En conclusión, tenemos ante nosotros una exposición única, con piezas procedentes de diversos museos e instituciones, apoyadas en recursos audiovisuales muy didácticos y paneles informativos. Además, Cabezas cortadas. Símbolos de poder. Nos invita a una reflexión con la recepción histórica de este tipo de actos en la literatura, el cine e incluso en conflictos bélicos recientes. Se puede consultar toda la información de la exposición AQUÍ. 

Escucha nuestra entrevista a Carme Rovira

Por último, puedes escuchar la entrevista que le realizamos en la sala a Carme Rovira. Si no ves el reproductor, puedes escuchar el audio AQUÍ. 

Javier F. Negro


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