Filosofía

Filosofía y Platón

Allí estaba, solo entre un montón de libros, allí estaba Platón. Inmóvil, esperando que algún lector lo cogiese al menos unos segundos en aquella pequeña biblioteca de pueblo. Yo tendría 14 años y ciertas tardes iba a estudiar o hacer los deberes a la biblioteca municipal. En aquella época recuerdo como los profesores insistían en el tipo de bachillerato que haríamos cada uno de nosotros, todo enfocado, claro está, a las capacidades e inclinaciones, pero siempre pensando con aquello que nos grabaron a fuego: salidas profesionales. Ya comenzaban a sonar con fuerza las ingenierías y un país llamado Alemania.

Viñeta de El Roto

El mundo técnico no me atraía nada, es más, no presentaba nada de atención a las asignaturas del mismo, los pájaros y el árbol que se veía desde la ventana eran mis aliados. Así que me decanté por el campo de las humanidades en el bachillerato, pues las materias que se desprendían de la misma sí me atarían. Por aquel entonces ya se decía que íbamos a ser “unos muertos de hambre”, aquel discurso era algo que estaba en la mesa de muchas familias. Tanto es así que se llegó a calificar a unos de listos y a otros de tontos, el que vale y el que no vale, ¿pero listo y tonto en qué? ¿Valer para qué? Platón seguía esperando en la estantería.

Tras el paso de los años comprendes cómo funciona – o eso crees- el mundo. Ves con claridad la razón de los planteamientos férreos que la sociedad ha instaurado. Todo ello está ligado a un sistema productivo voraz cuyos engranajes, dentro de lo que denominamos Mercado, aíslan las Humanidades relegándolas a un ocio de fachada sin profundidad ni alma. Un paso más ha sido la disolución de la asignatura de Filosofía de la enseñanza secundaria, un eje fundamental roto para dar paso a otro tipo de asignaturas más afines a lo que ahora denominan “competencias profesionales”.

Hace unos días, Enrique Mesa junto a otros profesores, presentaron en la puerta del Congreso de los diputados 250.000 firmas para que Filosofía siga impartiéndose en ESO. Una lucha que no ocupa telediarios, parece que para los mass media es anecdótico, tal vez porque no vende, y si no vende no interesa. Pero incluso en eso se equivocan, la filosofía es muy necesaria en la formación de los individuos, independientemente a lo que se dediquen profesionalmente en la vida, una herramienta de pensamiento que es más que una competencia profesional al uso.

Y ahora Platón posa orgulloso en mi estantería, escuchando de cuando en cuando la Taberna de Javier Krahe. Mientras, impaciente, espera de nuevo ser un pilar más en la formación de los que vienen, un mar de preguntas que les inviten a realizarse más preguntas. Pues el mundo es eso, hacerse preguntas e intentar comprender todo aquello que nos rodea.

Javier Fernández Negro